Si. Somos oficialmente una familia de 4 desde hace 2 meses.
La pequeña de de la familia nació una buena tarde de primavera. Fue otra cesárea por venir en podalica, no pude quitarme esa espinita de un parto vaginal y como Dios manda, pero debo decir que esta espina duele infinitamente menos que con Pichón, porque tanto el trato como el desenlace y final de la historia pudo ser, por fin, un cuento.
Trato amable, mucho control, mucho relax. Muchas similitudes al parto de pichón:
-Entre dilatada, cuello borrado, con contracciones de las que no me enteraba. Monitores e ingreso ante la incredulidad (por segunda vez) de PapaPichon. Este hombre no tiene remedio.
Todo lo demás, muy diferente. Vi toda la cesárea, me dejaron un rato a la pequeña, y por fin su padre pudo hacer piel con piel durante 2h que, no me cabe duda, los ha unido mucho más y para siempre.
La lactancia va rodada, igual o incluso mejor que la primera lactancia. La única salvedad fueron unas grietas por el frenillo que solventado desde el segundo dia con pezoneras y que abandonamos poco más de un mes después.
Casualidades de la vida, mis fis hijos han nacido en la misma semana+día, con una diferencia exacta de 100gr +1cm a favor de Pichón. Ahora que, comparando tablas, la pequeña le gana por goleada en crecimiento. Sólo digo que ya usamos la talla 3/6 porque no le entra nada más...
Y con este regalo que nos ha traído la vida, cerramos chiringuito. Me refiero a mi útero, a no ser que me toque la lotería y me plantee cambiar de coche, de casa y dejar de trabajar.
Después de todo lo vivido estos últimos 5 años, casi 6, desde que me diagnosticaron la malformación uterino, debo decir que el blog ha sido maravilloso. Me ha servido para ayudarme a pasar ese duelo, ayudado a pasar el vuestro y a dar luz a historias positivas sobre estas malformaciones. Ese fue mi propósito siempre, creo que se ha cumplido con creces y lamentablemente, nuestra vida ahora (y desde hace ya mucho tiempo) no me permite estos ratos tan amenos de escritura.
Lo que os quiero decir es, que esto es un hasta siempre. No me iré, quiero que esta experiencia le sirva a otra mujer que como yo, lloró durante días pensando que no podría tener hijos, lloró sus abortos creyendo que no podría ser y que al final, sí fue.
Aquí quedan mis palabras. El contenido que se queda será relacionado con la malformación, y el resto, ya queda para mi.
Muchísimas gracias por seguir esta aventura, para las que lo hacías con palabras y las que estabais en silencio.
No me voy triste, sólo me voy cansada de no poder dormir del tirón! Seguro que me lo perdonareis, porque sois maravillosas.
Un abrazo infinito!
jueves, 3 de agosto de 2017
domingo, 30 de abril de 2017
La cuenta atrás y la gran revelación.
Pues sólo los quedan 5 semanas.
Si el embarazo de Pichón fue rápido, este ha sido poco menos que un suspiro.
Entre tutorial y dossieres me estoy pasando esta temporada, inmersa en la formación que estoy dando además de todo lo que ya hacía. Así me paso el último trimestre, en un ¡ay!. Intentando llegar a todo y con todo lo importante por hacer.
No he preparado nada. Ni ropa, ni bañera/cambiador, ni cuna, ni carro... todo repartido entre mi sobrino y mi trastero. Vamos, un desastre total.
Entre tanto, este embarazo ha sido tan extraño como fugaz. Desde luego como el primero, no hay ninguno. En muchísimos aspectos.
No quise saber el sexo del bebé. Y aguante pasadas las 20 semanas que, se les escapó. Luego, no me daba decidido por los dos nombres elegidos. Fue la inocencia y la ternura de Pichón lo que me ayudó a decidir. Esta vez me tocaba elegir a mi.
Para rematar, esta en podalica. Vamos, que todo nuevo para mi.
Total, que sobreviviremos, además ya tenemos colegio, que eso ha sido de traca.
Por cierto. ¡Es una niña!
Un abrazo enorme.
Si el embarazo de Pichón fue rápido, este ha sido poco menos que un suspiro.
Entre tutorial y dossieres me estoy pasando esta temporada, inmersa en la formación que estoy dando además de todo lo que ya hacía. Así me paso el último trimestre, en un ¡ay!. Intentando llegar a todo y con todo lo importante por hacer.
No he preparado nada. Ni ropa, ni bañera/cambiador, ni cuna, ni carro... todo repartido entre mi sobrino y mi trastero. Vamos, un desastre total.
Entre tanto, este embarazo ha sido tan extraño como fugaz. Desde luego como el primero, no hay ninguno. En muchísimos aspectos.
No quise saber el sexo del bebé. Y aguante pasadas las 20 semanas que, se les escapó. Luego, no me daba decidido por los dos nombres elegidos. Fue la inocencia y la ternura de Pichón lo que me ayudó a decidir. Esta vez me tocaba elegir a mi.
Para rematar, esta en podalica. Vamos, que todo nuevo para mi.
Total, que sobreviviremos, además ya tenemos colegio, que eso ha sido de traca.
Por cierto. ¡Es una niña!
Un abrazo enorme.
lunes, 23 de enero de 2017
Cada embarazo, un mundo: comparativa entre 2013 y 2016
Purita verdad.
Es que no hay dos embarazos iguales. Eso es que es niña. Eso es que es niño. Cada cuerpo es un mundo.
Bueno, pues es verdad. Jajajajaja, no hay dos iguales, cada cuerpo es un mundo.
Recuerdo el primer trimestre del embarazo de Pichón como una mala semana de ardores y pesadez a muerte y ya. Se acabó
Pero en este... haaaaaay en este:
- Dolor lumbar 1 semana antes de la falta.
- Estómago revuelto varios días antes de la falta.
- Náuseas a partir de la falta y hasta la semana 12.
- Seudo vómitos (de esos que no echas nada pero el estómago se te sube a la garganta igual) desde la semana 5 hasta la 12.
- Sueño de la muerte y cansancio.
- Sabor metálico y chunguero en la boca desde la semana 7 hasta la 17. Y a veces ahora también.
- Poca hambre, imagino que debido a todo el malestar estomacal.
- Caída del pelo brutal. Pero de la que asusta (casi peor que el posparto )
- Pesadez y acidez, sumado a todo lo anterior en modo non*stop durante 3 o 4 semanas. A veces, días alternos.
- Super olfato de maldición.
Una maravilla, vamos. Bueno en realidad no me quejo. He probado todo tipo de remedios contra la acidez, la pesadez y las náuseas (infusiones de manzanilla, de jengibre, comer galletas saladas o cualquier otro snack del estilo, beber a sorbos, comer poco muchas veces, fruta pero no manzana ni cítricos, pastillas antiemeticas naturales...) y lo único que hizo algo fueron las cosas frías. Tomaba helados de hielo, cremosos, agua bien helada, algo de leche de la nevera... fue lo único. Eso y dejar que pasen las semanas.
Ya casi estaba pensando que me iba a tocar vomitonas hasta el final como a la pobre de mi hermana cuando desaparecieron. Y no es que fuese una tortura porque eran molestas pero relativamente llevadera con unas pautas, lo peor es compaginarlas con la maternidad de un niño de casi 3 años que quiere estar contigo a muerte siempre.
Creo que fue lo que peor llevé. La impotencia de no poder estar al 100% con Pichón por mi malestar. Cuando sólo me pasaba estando totalmente tumbada, quería que jugará en el suelo. Cuando accedia, a los poco minutos salía pitando al baño. Con los varones de la casa preocupados, a veces asomados a la puerta con cara de circunstancia y otras oyendo corretear al mico rubio para, cuando me giro a adecentarme y secarse las lágrimas que se me caí en solas del esfuerzo, me miraba con cara de circunstancia sin entender nada.
Con las semanas, a veces se acercaba al baño con los brazos abiertos a voz de... "mamá, abraaaaazoooooo!!!!!". Y yo, con mis pelos de loca, los ojos rojos y el papel de las babas en la mano, le daba un achuchon como si no hubiera otro mañana y lloraba. Pero lloraba de ternura, por que su abrazo era de consuelo y de amor. De esos en los que los cuerpos encajan y se para el tiempo, y ninguno quiere levantar la cabeza para romper la magia. Incluso aunque uno de los dos tenga más náuseas, y se las tenga que aguantar como puede.
Pues eso, no ha sido una maravilla como con Pichón, pero tampoco una queja. Igual es que ya con mis 21 seemanas la vida se ve de otra manera. Quien sabe!
Es que no hay dos embarazos iguales. Eso es que es niña. Eso es que es niño. Cada cuerpo es un mundo.
Bueno, pues es verdad. Jajajajaja, no hay dos iguales, cada cuerpo es un mundo.
Recuerdo el primer trimestre del embarazo de Pichón como una mala semana de ardores y pesadez a muerte y ya. Se acabó
Pero en este... haaaaaay en este:
- Dolor lumbar 1 semana antes de la falta.
- Estómago revuelto varios días antes de la falta.
- Náuseas a partir de la falta y hasta la semana 12.
- Seudo vómitos (de esos que no echas nada pero el estómago se te sube a la garganta igual) desde la semana 5 hasta la 12.
- Sueño de la muerte y cansancio.
- Sabor metálico y chunguero en la boca desde la semana 7 hasta la 17. Y a veces ahora también.
- Poca hambre, imagino que debido a todo el malestar estomacal.
- Caída del pelo brutal. Pero de la que asusta (casi peor que el posparto )
- Pesadez y acidez, sumado a todo lo anterior en modo non*stop durante 3 o 4 semanas. A veces, días alternos.
- Super olfato de maldición.
Una maravilla, vamos. Bueno en realidad no me quejo. He probado todo tipo de remedios contra la acidez, la pesadez y las náuseas (infusiones de manzanilla, de jengibre, comer galletas saladas o cualquier otro snack del estilo, beber a sorbos, comer poco muchas veces, fruta pero no manzana ni cítricos, pastillas antiemeticas naturales...) y lo único que hizo algo fueron las cosas frías. Tomaba helados de hielo, cremosos, agua bien helada, algo de leche de la nevera... fue lo único. Eso y dejar que pasen las semanas.
Ya casi estaba pensando que me iba a tocar vomitonas hasta el final como a la pobre de mi hermana cuando desaparecieron. Y no es que fuese una tortura porque eran molestas pero relativamente llevadera con unas pautas, lo peor es compaginarlas con la maternidad de un niño de casi 3 años que quiere estar contigo a muerte siempre.
Creo que fue lo que peor llevé. La impotencia de no poder estar al 100% con Pichón por mi malestar. Cuando sólo me pasaba estando totalmente tumbada, quería que jugará en el suelo. Cuando accedia, a los poco minutos salía pitando al baño. Con los varones de la casa preocupados, a veces asomados a la puerta con cara de circunstancia y otras oyendo corretear al mico rubio para, cuando me giro a adecentarme y secarse las lágrimas que se me caí en solas del esfuerzo, me miraba con cara de circunstancia sin entender nada.
Con las semanas, a veces se acercaba al baño con los brazos abiertos a voz de... "mamá, abraaaaazoooooo!!!!!". Y yo, con mis pelos de loca, los ojos rojos y el papel de las babas en la mano, le daba un achuchon como si no hubiera otro mañana y lloraba. Pero lloraba de ternura, por que su abrazo era de consuelo y de amor. De esos en los que los cuerpos encajan y se para el tiempo, y ninguno quiere levantar la cabeza para romper la magia. Incluso aunque uno de los dos tenga más náuseas, y se las tenga que aguantar como puede.
Pues eso, no ha sido una maravilla como con Pichón, pero tampoco una queja. Igual es que ya con mis 21 seemanas la vida se ve de otra manera. Quien sabe!
lunes, 28 de noviembre de 2016
Frases célebres II: no hay dos embarazos iguales.
Tal cual, una gran verdad. Doy fe; hago constar. Vamos, que al menos yo, no estoy viviendo el mismo embarazo.
Las primeras razones son obvias: ya tengo un hijo que antes no tenía, claro. Sólo me ocupaba de ir a clase, trabajar y disfrutar.
Ahora la vida es bastante diferente. Un negocio que alimentar, un niño de casi 3 años al que atender y con el que jugar, una casa que hacer, y lo que surja. Vamos, diferente de principio a fin.
Ya si nos vamos al tema en si de la frase, que viene siendo que no te encuentras igual en todos los embarazos, también dure que efectivamente no.
Aún con todos los miedos a las pérdida y los riesgos inherentes a mi malformación uterina (añadanle ahora una cicatriz de cesárea al asunto) el embarazo de Pichón fue de cuento. Total y absolutamente. Una semana de pesadez y ardor de estómago fue todo lo malo que me llevé. Una semana de 37. Ni media queja tengo.
Confiada que es una, me dije... "con suerte será lo mismo". Y un jamón!!! Las diferencias de la sintomatología en si son estas:
- Con Pichón no me enteré ni de cuando había ovulado. Con polluel@ me enteré bien enterada. Desde que fui madre allá por el 2014 he contado con los dedos de la mano una ovulación molesta, cosa que antes jamás tuve. En el ciclo de concepción prácticamente puedo deciros sin miedo a quivocarme que día de fecundo el óvulo. El dolor me duró una semana en varias intensidades. Y un dolor de lumbares bastante serio que se pasó justo el día del sangrado.
- Sangrado de implantación. Con Pichón apareció en la semana 7 de forma residual. Con polluel@ lo tuve religiosamente el día que tocaba por calendario. Por si ya casi no tenía claro, con esto fue transparente.
- Con Pichón no tuve tiempo de casi acordarme que igual estaba embarazada. Y aunque ahora no disfruto de menos quehaceres debo decir que ya antes de la falta estaba para el arrastre. Estómago revuelto, sueño mortal, dolor de lumbares, dolor de pecho (y la vena marcada) el olfato...
- Con Pichón no tuve náuseas. Ni vómitos. Con este ya he perdido la cuenta de las visitas a mi amigo Roca. Realmente vomitar de vomitar sólo dos veces, pero las arcadas me vienen igual y casi son peor. Me postran sobre el inodoro hasta que me gotea la nariz y me.pongo roja del esfuerzo, pero sólo sale saliva. Con lo a gusto que queda una liberando el estómago en estos casos, pues nada.
- Con Pichón los olores me revolvian el estómago. Con polluel@ me dan arcadas directamente. De las de ir corriendo al baño, de las de bajarse del bus y que te de el aire, en ese plan.
- Con Pichón y como ya os contaba, pesadez y ardores fueron una semana. Aquí es un continuo. Y aunque ya hemos mejorado, así sigo.
- Con Pichón me dio por el dulce todavía más. Ahora muero por el salado aunque ya voy bajando los niveles. Es oler chorizo o jamón y volverme loca. Parezco un sabueso por la calle si bueno a comida, y en el super.... en fin, yo antes era de las que paraba para coger chocolatasticos variados y ahora salgo con snacks y bolsas de patatillas.
Y esto, en los síntomas inmediatos. Que ya vendrá lo demás. Si es que a veces la sabiduría popular podría tener menos razón, jolines, con lo bien que me venía ahora un embarazo tranquilo y el regulero haberlo pasado primero.
Pero bueno, ni media queja, porque estoy feliz de poder estar embarazada aunque sea con náuseas hasta en el parto. Además me siento muy cuidada por mis chicos aunque Pichón a veces no entendía que no podía sentarme a jugar con él, que es lo que más me ha dolido de todo.
El otro dia, después de una semana sin náuseas, fui a darlo todo. Tanto escándalo hice, que oigo correr a mi rubio por el pasillo al grito de... "Mamá!!! Abrazooooooo!!!!!"
. De pronto, se me pasaron. Me limpié y me agache a darle un apretón. Creo que nos mantuvimos unos 2 minutos así, sin movernos. Hasta se me escapó una lagrimita. Mi chico pequeño sabe que a veces, no estoy bien, y sin embargo viene a consolarme así. No le puedo querer más.
Es o no es para dejar de lado las incomodidades de un nuevo embarazo?
Las primeras razones son obvias: ya tengo un hijo que antes no tenía, claro. Sólo me ocupaba de ir a clase, trabajar y disfrutar.
Ahora la vida es bastante diferente. Un negocio que alimentar, un niño de casi 3 años al que atender y con el que jugar, una casa que hacer, y lo que surja. Vamos, diferente de principio a fin.
Ya si nos vamos al tema en si de la frase, que viene siendo que no te encuentras igual en todos los embarazos, también dure que efectivamente no.
Aún con todos los miedos a las pérdida y los riesgos inherentes a mi malformación uterina (añadanle ahora una cicatriz de cesárea al asunto) el embarazo de Pichón fue de cuento. Total y absolutamente. Una semana de pesadez y ardor de estómago fue todo lo malo que me llevé. Una semana de 37. Ni media queja tengo.
Confiada que es una, me dije... "con suerte será lo mismo". Y un jamón!!! Las diferencias de la sintomatología en si son estas:
- Con Pichón no me enteré ni de cuando había ovulado. Con polluel@ me enteré bien enterada. Desde que fui madre allá por el 2014 he contado con los dedos de la mano una ovulación molesta, cosa que antes jamás tuve. En el ciclo de concepción prácticamente puedo deciros sin miedo a quivocarme que día de fecundo el óvulo. El dolor me duró una semana en varias intensidades. Y un dolor de lumbares bastante serio que se pasó justo el día del sangrado.
- Sangrado de implantación. Con Pichón apareció en la semana 7 de forma residual. Con polluel@ lo tuve religiosamente el día que tocaba por calendario. Por si ya casi no tenía claro, con esto fue transparente.
- Con Pichón no tuve tiempo de casi acordarme que igual estaba embarazada. Y aunque ahora no disfruto de menos quehaceres debo decir que ya antes de la falta estaba para el arrastre. Estómago revuelto, sueño mortal, dolor de lumbares, dolor de pecho (y la vena marcada) el olfato...
- Con Pichón no tuve náuseas. Ni vómitos. Con este ya he perdido la cuenta de las visitas a mi amigo Roca. Realmente vomitar de vomitar sólo dos veces, pero las arcadas me vienen igual y casi son peor. Me postran sobre el inodoro hasta que me gotea la nariz y me.pongo roja del esfuerzo, pero sólo sale saliva. Con lo a gusto que queda una liberando el estómago en estos casos, pues nada.
- Con Pichón los olores me revolvian el estómago. Con polluel@ me dan arcadas directamente. De las de ir corriendo al baño, de las de bajarse del bus y que te de el aire, en ese plan.
- Con Pichón y como ya os contaba, pesadez y ardores fueron una semana. Aquí es un continuo. Y aunque ya hemos mejorado, así sigo.
- Con Pichón me dio por el dulce todavía más. Ahora muero por el salado aunque ya voy bajando los niveles. Es oler chorizo o jamón y volverme loca. Parezco un sabueso por la calle si bueno a comida, y en el super.... en fin, yo antes era de las que paraba para coger chocolatasticos variados y ahora salgo con snacks y bolsas de patatillas.
Y esto, en los síntomas inmediatos. Que ya vendrá lo demás. Si es que a veces la sabiduría popular podría tener menos razón, jolines, con lo bien que me venía ahora un embarazo tranquilo y el regulero haberlo pasado primero.
Pero bueno, ni media queja, porque estoy feliz de poder estar embarazada aunque sea con náuseas hasta en el parto. Además me siento muy cuidada por mis chicos aunque Pichón a veces no entendía que no podía sentarme a jugar con él, que es lo que más me ha dolido de todo.
El otro dia, después de una semana sin náuseas, fui a darlo todo. Tanto escándalo hice, que oigo correr a mi rubio por el pasillo al grito de... "Mamá!!! Abrazooooooo!!!!!"
. De pronto, se me pasaron. Me limpié y me agache a darle un apretón. Creo que nos mantuvimos unos 2 minutos así, sin movernos. Hasta se me escapó una lagrimita. Mi chico pequeño sabe que a veces, no estoy bien, y sin embargo viene a consolarme así. No le puedo querer más.
Es o no es para dejar de lado las incomodidades de un nuevo embarazo?
sábado, 26 de noviembre de 2016
Frases célebres: Estas loca.
Con alegría y buen humor me tomaba yo este comentario de una amiga. Paradójicamente sus hijos se llevan 21 meses y no los casi 3 y medio que se llevarán los míos, que a lo tonto, se notan.
¡Locaaaa! Le dije yo, ya dos veces a mi compañera de batallas, hijos unidos por una misma fecha. Pero un loca amoroso, del que te dice alguien que lidia con niños de edades similares y sabe d buena tinta (por sus progenitores) que dos hermanos seguidos es un suicidio. Mi madre también lo corrobora.
¡No sabes lo que has hecho! Bueno... Creo que ambas lo sabemos bien, jajaja. No hace falta entrar en detalles, los niños no llegan en cigüeña, pero ya que lo mencionas, si, como una cabra. Llevaba dos años pidiéndomelo el cuerpo, y me doy el gusto. Los miedos sin embargo, no se van nunca.
¡Ya verás! Oiga, amenazas las justas, si tan terrible es no habría población suficiente. La vida son todo experiencias y madurar con ellas.
¿Y qué hacéis con Pichón? Nos lo comeremos, ñam ñam. ¿Pues qué haremos? Vivir los 4 felices! Aaaaah, que lo dices por la cama de colecho, pues añadir una cuna y ocupar casi todo el ancho de pared (135+90+60). Seguro que será divertido! Ya se ira,no te preocupes.
Los niños mejor seguidos. ¿ En qué quedamos? Loca o cuerda? Tengo yo ahora las neuronas para procesar, después de cómo me han quedado este último año y medio.
Pues así es, a mis casi 13 semanas y recién soltado el bombazo, lo que una tié que aguantar.
Un abrazo!
¡Locaaaa! Le dije yo, ya dos veces a mi compañera de batallas, hijos unidos por una misma fecha. Pero un loca amoroso, del que te dice alguien que lidia con niños de edades similares y sabe d buena tinta (por sus progenitores) que dos hermanos seguidos es un suicidio. Mi madre también lo corrobora.
¡No sabes lo que has hecho! Bueno... Creo que ambas lo sabemos bien, jajaja. No hace falta entrar en detalles, los niños no llegan en cigüeña, pero ya que lo mencionas, si, como una cabra. Llevaba dos años pidiéndomelo el cuerpo, y me doy el gusto. Los miedos sin embargo, no se van nunca.
¡Ya verás! Oiga, amenazas las justas, si tan terrible es no habría población suficiente. La vida son todo experiencias y madurar con ellas.
¿Y qué hacéis con Pichón? Nos lo comeremos, ñam ñam. ¿Pues qué haremos? Vivir los 4 felices! Aaaaah, que lo dices por la cama de colecho, pues añadir una cuna y ocupar casi todo el ancho de pared (135+90+60). Seguro que será divertido! Ya se ira,no te preocupes.
Los niños mejor seguidos. ¿ En qué quedamos? Loca o cuerda? Tengo yo ahora las neuronas para procesar, después de cómo me han quedado este último año y medio.
Pues así es, a mis casi 13 semanas y recién soltado el bombazo, lo que una tié que aguantar.
Un abrazo!
lunes, 21 de noviembre de 2016
Mi mejor año. Balance del 2016
Nunca es mal momento para hacer balance de lo que has vivido. En esta ocasión me apetecía hacerlo ahora, porque me siento muy completa.
El último año -en general- ha sido difícil. Sobre todo muy estresante lo que derivó en algún problema de salud físico de acumular ansiedad y estrés luchando mano a mano para ver quien podía terminar mejor conmigo. Lo bueno de que el tiempo pase, es que se cierran etapas y comienzan otras y aunque empecé 2016 colapsada ante tanta tarea pendiente -inamovible- debo decir que ahora lo miro hacía atrás con otros ojos.
Primero lo que me lastraba, que fue lo que más me trajo por el camino del delirio y que pude finiquitar en Julio. De forma más que satisfactoria, al menos.
Luego, lo que me busqué. Mi propio negocio. Negocio tengo, no justo lo que yo creía y por lo que llevaba un año planificando, citas con asesores, con el Banco, con el personal... una vuelta completa. La vida es muy caprichosa, y los contratiempos me llevaron a donde estoy ahora. Poco a poco.
Un alto en el camino, la alegría Suprema de ser tia. Revivir etapas, sacar las cosas de Pichón y ubicarlas en otra casa, para otro bebé. Ahora me voy a vengar y seré la tía c onsentidora, jajaja.
Obras. ¡Obras! Y una mudanza. Lo que yo creía dos meses... han sido 5 larguísimos meses.
Más celebraciones. ¡Una boda! La nuestra, tras diez años. Escasitos pero exquisitos. Una boda perfecta, intima y llena de detalles. Fue tremendo! Felicidad a flor de piel.
Y la guinda. Un deseo que latía hace tiempo, que pospuse por un lastre, por un negocio -y por salud-, por una vida y por obras&mudanza.
Seré mamá de nuevo en Junio.
No puede ser mejor.
El último año -en general- ha sido difícil. Sobre todo muy estresante lo que derivó en algún problema de salud físico de acumular ansiedad y estrés luchando mano a mano para ver quien podía terminar mejor conmigo. Lo bueno de que el tiempo pase, es que se cierran etapas y comienzan otras y aunque empecé 2016 colapsada ante tanta tarea pendiente -inamovible- debo decir que ahora lo miro hacía atrás con otros ojos.
Primero lo que me lastraba, que fue lo que más me trajo por el camino del delirio y que pude finiquitar en Julio. De forma más que satisfactoria, al menos.
Luego, lo que me busqué. Mi propio negocio. Negocio tengo, no justo lo que yo creía y por lo que llevaba un año planificando, citas con asesores, con el Banco, con el personal... una vuelta completa. La vida es muy caprichosa, y los contratiempos me llevaron a donde estoy ahora. Poco a poco.
Un alto en el camino, la alegría Suprema de ser tia. Revivir etapas, sacar las cosas de Pichón y ubicarlas en otra casa, para otro bebé. Ahora me voy a vengar y seré la tía c onsentidora, jajaja.
Obras. ¡Obras! Y una mudanza. Lo que yo creía dos meses... han sido 5 larguísimos meses.
Más celebraciones. ¡Una boda! La nuestra, tras diez años. Escasitos pero exquisitos. Una boda perfecta, intima y llena de detalles. Fue tremendo! Felicidad a flor de piel.
Y la guinda. Un deseo que latía hace tiempo, que pospuse por un lastre, por un negocio -y por salud-, por una vida y por obras&mudanza.
Seré mamá de nuevo en Junio.
No puede ser mejor.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Ideas para almacenar y guardar ropa de bebé
Llamadme loca, pero lo que a mi me gusta guardar cositas pequeñas no es normal. No hablo de organizar bisutería, alfileres o piedras del parque sino de las cosas del bebé.
Pichón, que ya empieza a quedarse lejos del bebé que fue -y del término bebé en general- tiene bastantes cosas guardadas, no para él logicamente porque ya no le valen, sino para los que vengan bien sean nuestros o de los tíos.
Algo que disfruté de hacer mucho en el embarazo fue organizar, clasificar y ordenar la ropa por tallas y estación. Ese fue mi síndrome del nido, por decirlo de alguna manera. Pues que cuando me dieron toooda la montaña de ropa de bebé todavía no teníamos el piso como Dios manda, la clasificación la hice en casa de mis padres y me lo pasé pipa. Eso de coger bodys de distintos tamaños y pensar que es muy pequeño o demasiado grande es una sensación indescriptible. Luego los bebés nacen, crecen se reproducen y miras la ropa que se les ha ido quedando pequeña y piensas que en qué momento creíste tu que ese pijamita verde era enorme para tallar 6 meses cuando ya le ha quedado pequeño recién cumplidos los 5.
Cuando estás embarazada toda la ropa de bebé parece gigantesca, especialmente los pijamas enteros. Repitiendo el mismo ejemplo de antes, cuando Pichón cumplía un año y yo clasificaba la ropa talla 2-3 miraba los pijamas boquiabierta de lo grandísimos que me parecían, y las camisetas se me antojaban para un niño de 4 años. Ahora, los llena, y a mi me vienen los recuerdos de aquellos meses en los que no me parecía que el tiempo fuese a pasar taaaaan rápido. Pero venga, que no me lío.
Las manchas fantasma.
Un daño colateral de la lactancia materna es el contenido en grasa que tiene la leche, y que si por cualquier motivo toca la ropa del bebé es muy probable que ya quede ''marcada'' de por vida.
Me explico: Pichón usó pezonera practicamente toda la lactancia, esto suponía que a veces la quitaba sin querer o se soltaba por un mal movimiento cuando Pichón estaba dormido. Esto hacía que hubiese un pequeño charquito al final y al quitarla se vertiera parte del contenido, o mismamente que al quedarse dormido dejase resbalar los últimos tragos.
¡Ponle babero! Pensaréis. Ya, ya, el problema es que los baberos me parecen un rollo para un recién nacido, como que no le veo cómodo. Los usé pero sin atar, se los ponía entre el cuello y la parta baja de mi pecho para que, en caso de goteo, no le mojase la ropa porque además habría que cambiársela después.
Aún con todo, es inevitable. La lavas, se seca y la guardas impoluta, pero cuando vuelves a abrir esa caja varios meses después, las manchas amarillas en la zona de los hombros -o donde caiga la leche- hacen acto de presencia. Es como un hecho paranormal, lo vuelves a lavar, se seca y lo guardas impoluto. Y vuelves a abrir la caja varios meses después y ahí sigue, la maldita mancha, como si fuera un fantasma del pasado.
A día de hoy no he encontrado la solución para que no aparezca.
Dónde y cómo guardar la ropa.
Yo le he ido guardando por tallaje y estación. Para empezar he pasado de cajas de cartón o bolsas de plástico porque ese es el principal motivo de deterioro de la ropa, por lo que me hice con un arsenal de cajas de plástico con tapa.
1. Hice distintas torres:
-Bodys.
-Camisetas.
-Pantalones.
-Varios (calcetines, guantes, gorritos, baberos...)
2. La caja la dividí en dos, en una mitad metí la ropa de manga larga y más gordita y en la otra de manga corta y más veraniega. El caso es que poca ropa os coincidirá así y más bien será cuestión de tallas. Por ejemplo, Pichón tiene prácticamente toda la ropa de 0-6 meses de otoño invierno, con alguna cosa de manga corta y primaveral por el medio que he puesto al final. Luego toda la de 6-9 es de verano, y a partir de ahí vuelta al invierno. Teniendo en cuenta que esto es Galicia, es probable que en zonas de climas extremos os suceda lo mismo y acabéis simplemente guardando por tallaje y no por estación.
Al principio y por comodidad iba guardando según se le iba quedando pequeño, al final cada semana iba a la caja a guardar y me parecía un rollo -luego os digo el porqué- por tanto, decidí que iba a acumular en uno de sus armarios la ropa que no utilizaba hasta que hiciese el cambio completo de talla y así poder guardarla toda de una vez, bien ordenada. A día de hoy es como lo sigo haciendo.
Luego, al meter según queda pequeño te encuentras que toda la ropa de recién está al fondo, y de cara a un nuevo uso no me parecía cómodo y le di otra vuelta de tuerca: acumulaba dos tallas de ropa y metía primero la grande y luego la pequeña.
La primera caja que cerré va ordenada así: de abajo a arriba, 3 meses, 1 mes y recién nacido. La próxima vez que la abra tendré primero lo de recién nacido y no la talla 3. Esto ya son manías de una.
3. Para separar entre tallas y que no se mezcle la ropa utilicé las toallas de baño que se le fueron quedando pequeñas en ese tiempo. Si no tienes puedes usar algún tipo de bolsa de plástico o papel de burbujas (recuerda, el cartón y el papel deterioran la ropa).
4. Para terminar, una vez que la caja está completa, la cierro bien y la encinto en la junta de la tapa con la caja con cinta de carrocero. La intención es que no se me puedan colar arañitas o bichos varios, que no entre polvo y demás. La principal desventaja es que si algo podía respirar la ropa, de esta forma no respira nada, pero en mi casa tenemos habitantes salvajes que nos entran por la terraza y ya nos hemos llevado sorpresas entre la ropa, me daría mucha rabia sacar las cositas de bebé y encontrarme una araña muerta en el medio.
5. Marcar la caja: lo que hay dentro y la talla. Luego almacénala donde más te guste.
Y de regalo, una de Pichón jugando con la ropa mientras la guardaba.
Y vosotras, ¿Cómo habéis organizado la ropa de vuestros peques? ¿Cajas, armarios, la habéis regalado directamente?
Pichón, que ya empieza a quedarse lejos del bebé que fue -y del término bebé en general- tiene bastantes cosas guardadas, no para él logicamente porque ya no le valen, sino para los que vengan bien sean nuestros o de los tíos.
Algo que disfruté de hacer mucho en el embarazo fue organizar, clasificar y ordenar la ropa por tallas y estación. Ese fue mi síndrome del nido, por decirlo de alguna manera. Pues que cuando me dieron toooda la montaña de ropa de bebé todavía no teníamos el piso como Dios manda, la clasificación la hice en casa de mis padres y me lo pasé pipa. Eso de coger bodys de distintos tamaños y pensar que es muy pequeño o demasiado grande es una sensación indescriptible. Luego los bebés nacen, crecen
Cuando estás embarazada toda la ropa de bebé parece gigantesca, especialmente los pijamas enteros. Repitiendo el mismo ejemplo de antes, cuando Pichón cumplía un año y yo clasificaba la ropa talla 2-3 miraba los pijamas boquiabierta de lo grandísimos que me parecían, y las camisetas se me antojaban para un niño de 4 años. Ahora, los llena, y a mi me vienen los recuerdos de aquellos meses en los que no me parecía que el tiempo fuese a pasar taaaaan rápido. Pero venga, que no me lío.
Las manchas fantasma.
Un daño colateral de la lactancia materna es el contenido en grasa que tiene la leche, y que si por cualquier motivo toca la ropa del bebé es muy probable que ya quede ''marcada'' de por vida.
Me explico: Pichón usó pezonera practicamente toda la lactancia, esto suponía que a veces la quitaba sin querer o se soltaba por un mal movimiento cuando Pichón estaba dormido. Esto hacía que hubiese un pequeño charquito al final y al quitarla se vertiera parte del contenido, o mismamente que al quedarse dormido dejase resbalar los últimos tragos.
¡Ponle babero! Pensaréis. Ya, ya, el problema es que los baberos me parecen un rollo para un recién nacido, como que no le veo cómodo. Los usé pero sin atar, se los ponía entre el cuello y la parta baja de mi pecho para que, en caso de goteo, no le mojase la ropa porque además habría que cambiársela después.
Aún con todo, es inevitable. La lavas, se seca y la guardas impoluta, pero cuando vuelves a abrir esa caja varios meses después, las manchas amarillas en la zona de los hombros -o donde caiga la leche- hacen acto de presencia. Es como un hecho paranormal, lo vuelves a lavar, se seca y lo guardas impoluto. Y vuelves a abrir la caja varios meses después y ahí sigue, la maldita mancha, como si fuera un fantasma del pasado.
A día de hoy no he encontrado la solución para que no aparezca.
Dónde y cómo guardar la ropa.
Yo le he ido guardando por tallaje y estación. Para empezar he pasado de cajas de cartón o bolsas de plástico porque ese es el principal motivo de deterioro de la ropa, por lo que me hice con un arsenal de cajas de plástico con tapa.
1. Hice distintas torres:
-Bodys.
-Camisetas.
-Pantalones.
-Varios (calcetines, guantes, gorritos, baberos...)
![]() |
| Ropa de Pichoncete de 0 a 3 meses. |
Al principio y por comodidad iba guardando según se le iba quedando pequeño, al final cada semana iba a la caja a guardar y me parecía un rollo -luego os digo el porqué- por tanto, decidí que iba a acumular en uno de sus armarios la ropa que no utilizaba hasta que hiciese el cambio completo de talla y así poder guardarla toda de una vez, bien ordenada. A día de hoy es como lo sigo haciendo.
Luego, al meter según queda pequeño te encuentras que toda la ropa de recién está al fondo, y de cara a un nuevo uso no me parecía cómodo y le di otra vuelta de tuerca: acumulaba dos tallas de ropa y metía primero la grande y luego la pequeña.
![]() |
| Siento nostalgia bebil. |
La primera caja que cerré va ordenada así: de abajo a arriba, 3 meses, 1 mes y recién nacido. La próxima vez que la abra tendré primero lo de recién nacido y no la talla 3. Esto ya son manías de una.
3. Para separar entre tallas y que no se mezcle la ropa utilicé las toallas de baño que se le fueron quedando pequeñas en ese tiempo. Si no tienes puedes usar algún tipo de bolsa de plástico o papel de burbujas (recuerda, el cartón y el papel deterioran la ropa).
![]() |
| Separador entre tallas, una toalla. |
![]() |
| Caja terminada y bien cerrada. Protección anti bichos. |
5. Marcar la caja: lo que hay dentro y la talla. Luego almacénala donde más te guste.
Y de regalo, una de Pichón jugando con la ropa mientras la guardaba.
Y vosotras, ¿Cómo habéis organizado la ropa de vuestros peques? ¿Cajas, armarios, la habéis regalado directamente?
viernes, 4 de diciembre de 2015
Cómo cambiar el freno de Jané Muum
¡Ay amigas! Lo que he sufrido yo con mi carro cuando se me rompió el freno una buena tarde, hace ya un año. En mitad de la calle, con la rueda bloqueada y sin poder echar a rodar a 100 metros de mi casa.
Tuvo que venir PapáPichón al rescate para cargar con la silla plegada el tramo que nos quedaba y yo con Pichoncete en brazos dando saltos a placer.
Lo cierto es que si una pega le tengo que poner a nuestra silla favorita, es el tipo de freno que tienen los Muum antiguos, pues el nuevo tiene incorporado un freno pedal -de pie- con otro sistema, presupongo que mejor y más duradero. Los frenos de Jané Muum de los últimos años son como unos frenos de bici: dos cables de acero sujetos a unos tiradores con unos muelles, y ya.
La mala suerte y mi poco afán por revisar el carro a menudo -cosa que veo innecesaria- hizo que no me fijase en que uno de los cables estaba empezando a deshilacharse, con lo difícil que es eso en un cable de acero, pero deduzco que con el uso y el roce de la pieza de plástico la cosa fue a más.
Tuvo que venir PapáPichón al rescate para cargar con la silla plegada el tramo que nos quedaba y yo con Pichoncete en brazos dando saltos a placer.
Lo cierto es que si una pega le tengo que poner a nuestra silla favorita, es el tipo de freno que tienen los Muum antiguos, pues el nuevo tiene incorporado un freno pedal -de pie- con otro sistema, presupongo que mejor y más duradero. Los frenos de Jané Muum de los últimos años son como unos frenos de bici: dos cables de acero sujetos a unos tiradores con unos muelles, y ya.
La mala suerte y mi poco afán por revisar el carro a menudo -cosa que veo innecesaria- hizo que no me fijase en que uno de los cables estaba empezando a deshilacharse, con lo difícil que es eso en un cable de acero, pero deduzco que con el uso y el roce de la pieza de plástico la cosa fue a más.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Ellas Hablan [Malformación Uterina]: Merimeri de El Peso de la Infertilidad.
Tenía muchisísimas ganas de volver a retomar este rincón de mi blog y hoy vuelvo fuerte para traeros a la que muchas conocéis por Merimeri del blog El Peso de la Infertilidad.
Como muchas de las que llegan aquí un poco perdidas, ella también tuvo que lidiar con una malformación uterina encontrada más tarde que temprano a pesar de haber tenido numerosas revisiones ginecológicas anteriormente, algo común en este mundillo.
Ahora, a escasas dos semanas de verle la cara a su hija, nos cuenta su experiencia.
Y ya estás en la recta
final, todas las que pasamos por ciertas complicaciones, abortos y una larga
lista de médicos sabemos de donde venimos ¿Crées
que podrás olvidarte solo un poquito de todo lo vivido o cruzarás ‘’al otro
lado’’?
Como muchas de las que llegan aquí un poco perdidas, ella también tuvo que lidiar con una malformación uterina encontrada más tarde que temprano a pesar de haber tenido numerosas revisiones ginecológicas anteriormente, algo común en este mundillo.
Ahora, a escasas dos semanas de verle la cara a su hija, nos cuenta su experiencia.
Empezaste tu búsqueda con
24 años, justo la edad en la que yo me enteraba de que tenía una malformación
uterina. ¿Cuánto tardaste en enterarte
de que tenías una malformación?
Me enteré de la
malformación hace un año, con 28 años, hasta entonces siempre me habían dicho
que tenía el útero perfecto y eso que había pasado por una
histerosalpingografia con 25 años, mas de 10 ginecólogos (con sus tropecientas
ecografías) y por último una histeroscopia con 27 años donde solo vieron una
endometritis pero nada de malformación.
¿Qué información te encontraste en el camino y cómo te lo tomaste?
Me lo tomé muy bien
porque por fin encontraba el motivo de mi infertilidad, y el por qué tenía tantos abortos bioquímicos.
También porque sabía que estaba en las mejores manos y que me lo solucionarían.
Leer información sobre mi malformación uterina me tranquilizaba bastante porque
coincidían mis síntomas asi que sabía por fin que mi infertilidad no era de
origen desconocido.
Además de que la Dra.
Crespo (que ha descubierto todas las malformaciones de las blogueras, por lo
visto) te solucionara la malformación, cosa poco habitual en ginecología, los
problemas siguieron sumando.
¿Crees que
todo viene en defecto junto con la malformación o simplemente habrían estado
ahí igualmente?
La malformación que tenía
era el útero en forma de T con un pequeño tabique arriba, provocaba también que
las paredes del útero fueran como piedra, es decir que era tejido en el que era
muy difícil de que un embrión se implantara. A parte de eso tenía unos puntitos
rojos que eso era causado por mis hormonas y esos puntitos rojos mataban
también a los embriones, por tanto se supone que no tiene que ver con la
malformación, pero que mejoró muchísimo con la histeroscopia quirúrgica que me
corrigió el útero y haciéndolo un poco mas grande ya que también a parte de la
forma de T, lo tenía pequeño. Por tanto, ahora mi mayor preocupación ya no es
la malformación porque tras la operación se supone que está arreglado, si no
esos puntos rojos y que tiene causa hormonal mucho mas difícil de tratar.
¿Los embarazos bioquímicos han sido culpa de un
útero malformado?
Si, ahí se juntó varios
factores, útero pequeño, útero en forma de T
provocando que el tejido de las
paredes del útero fuera fibroso y aparte
los puntos rojos (la endometritis).
Has llevado un pesario en la mayor parte de tu embarazo. Hay muchas mujeres que no saben que eso existe y
tampoco se les informa. ¿Cómo ha sido tu
experiencia con él?
Buenísima! A las 26
semanas me lo pusieron porque mi cuello del útero se había acortado mucho. Lo
normal es que te hagan un cerclaje pero al estar de tantas semanas no era
recomendable, asi que cuando me comentaron lo del pesario pensé que no haría
mucho porque es simplemente como un anillo de silicona que tapona el cuello del
útero, estuve con mucho miedo al principio y en resposo absoluto unas cuantas
semanas, pero al ver que cada vez me iba moviendo y el pesario iba aguantando
mas, aunque ya solo me recomendaban reposo relativo, poco a poco fui probando a
hacer mas cosas (por ejemplo el día que
tenía gine, una hora antes de entrar a la consulta me fui a un Centro Comercial
a hacer algunas compritas y luego cuando me hizo el tacto el ginecólogo me
decía que todos seguía igual, asi que eso me daba mucha confianza)
Aun asi he tratado de no
salir sola de casa, y por casa moverme lo que quisiera.
A parte del pesario he
estado tomando progesterona 3 veces al día para relajar el útero ya que también
tengo el ÚTERO IRRITABLE, es decir que tengo contracciones consntantes, la
tripa se me pone dura y puedo estar una hora, dos…sobre todo en cuanto me pongo
de pie y ando.
La única pega es la
cantidad de flujo que sueltas con él porque el cuerpo lo reconoce como un
objeto extraño y segregas mas flujo a parte que dentro del anillo se forma como
una balsita y cuando cambias de estar tumbada a estar sentada “se desborda”
y de ahí que haya tanta cantidad de
flujo. Al principio te crees que es liquido amniótico pero cuando ves que sigue
unos patrones (sobre todo tienes mas cantidad cuando te levantas por las
mañanas, o tienes que hacer del vientre…) también te llegas a tranquilizar y
saber que es todo normal, aun asi, algunas
mañana me tenía que cambiar de braguitas 3 o 4 veces.
No creo que lo olvide
porque mi bebé ha sido fruto de una FIV y si quiero tener mas bebés tendré que
recurrir a FIV por tener la endometritis, ya no por el utero en forma de T,
además tengo 6 preciosos embriones esperándome, y espero que mi cuerpo los
acepte, no los rechace por culpa de una malformación o problemas de mi útero. Además
que no sé si volveré a ser madre , si habrán mas problemas, por tanto es
imposible “cruzarse al otro lado” , me siento mucho mas identificada con las
personas que no tienen hijos que con las que si que pueden tenerlos. Es mas,
aun estando casi de 38 semanas, no me creo que dentro de mi lleve una
personita. Me sigue doliendo enterarme de embarazos ajenos, aunque no con la
misma intensidad de antes. El embarazo me está sirviendo para curar la herida
de la infertilidad, pero la cicatriz estará para siempre.
Tras cinco largos años has conseguido el objetivo
principal: ser madre.
Ahora con 30 te enfrentas con otra mirada y otra madurez a tu maternidad. Cuéntanos lo que sientes, lo que te apetezca, déjanos un mensaje para otras chicas como tu. Este es tu momento.
Ahora con 30 te enfrentas con otra mirada y otra madurez a tu maternidad. Cuéntanos lo que sientes, lo que te apetezca, déjanos un mensaje para otras chicas como tu. Este es tu momento.
Casándome tan jovencita
(a los 23 años) nunca pensé que se alargaría tanto esto de ser madre y ahora
que estoy a las puertas de la treintena, siento que aunque el camino hacia la
maternidad ha sido duro, largo y doloroso, me ha dado tiempo a crecer mucho
como persona, a ser mas empática con la gente, a no juzgarla, a valorar el
hecho de poder ser madre, a tomarlo como un regalo, a vivir el día a día, y eso
servirá también cuando sea madre y haya malos momentos, porque creo que
viviendo cada instante, cada hora, sin pensar en el futuro que es cuando te
empiezas a agobiar (¿no dormiré tampoco durante una semana mas, un mes mas? )
es como se tiene que plantear las cosas, relativizar los momentos… Estos años
he aprendido que quiero huir de la infelicidad, de lo negativo… he llorado
mucho y me he dado cuenta que asi no me gusta vivir, ahora sé que todo TODO, (menos la muerte)
tiene un lado positivo. Me siento mas fuerte que nunca y aunque ser madre puede
ser muy difícil, creo que estos años me han dado muchas herramientas que no
sabía que existían para afrontar momentos duros. Estoy deseando ver la carita
de mi bebé, tenerla entre mis brazos, mirarla y me emociono solo al pensar que
esto en apenas unas semanas va a pasar…por fin. Pero por otro lado siento miedo
a no poder volver a ver un test de embarazo positivo, sentir crecer a un bebé
dentro de mi, también tengo miedo del post parto, pero espero que lo aprendido
hasta llegar hasta aquí, me sirva para saber cómo reaccionar en cada momento.
Me siento muy afortunada
por estar cumpliendo mi sueño, pero todo esto ha sido fruto de una lucha,
porque yo siempre tuve la intuición de que mi problema estaba en el útero, mis
reglas siempre habían sido muy muy escasas, cuando era más jovencita tenía
muchos sangrados entre reglas, y al
empezar la búsqueda también me pasaba esto. Cuando empecé con los
tratamientos vi que mi endometrio era muy fino, aunque en algunas ocasiones
llegaba a 7mm pero nunca vi que pasará de ahí.
Con los abortos bioquímicos me di cuenta que el problema no eran los
embriones, una vez mas apuntaba a mi útero. Y aunque todos los ginecólogos me
decían que estaba bien, sabía que no era asi, y busqué , busqué y busqué hasta
que di con una gine que con solo una ecografía vio mi problema de útero. Si ponía
el ecógrafo en una posición, efectivamente se veía bien, pero si lo miraba
desde otra perspectiva, si ponía el ecógrafo desde otro lado, se veía
perfectamente que no era un útero normal. No me importó recorrer 1800 km para
que una doctora me pusiera nombre a mi problema. Asi que para mi lo mas
importante es no rendirse, buscar mas de una opinión porque los médicos a veces
se equivocan, y es asi como he conseguido a mi pequeña.
Me siento satisfecha y
muy feliz y ojalá todas las personas que quieran ser mamis lo consigan.
¡Muchas gracias merimeri! Desde aquí te deseamos muchísima suerte en esta nueva etapa de tu vida, tan especial y tan mágica, disfrútala bien porque ahora es tu momento.
Si vosotras también queréis participar en esta sección podéis escribirme a :
sereducadorahoy@gmail.com
¡¡Un abrazo!!
jueves, 12 de noviembre de 2015
Marcas que valen la pena.
Las que me seguís a menudo ya sabéis que yo soy firme defensora de contar lo bueno y lo malo de las cosas, especialmente de las marcas o productos que uso. Que no me caso con nadie, vamos.
Hoy no vengo a hablar de ningún producto para bebés, más bien de un producto familiar. No, tampoco es una entrada patrocinada, lo hago porque quiero y por que es lo justo. En nuestra casa consumimos mucho volumen de productos de Postres Reina. Somos fans absolutos. Empecé por las gelatinas para mis talleres para niños y luego seguí con las natillas con galletas -deliciosas- antes del embarazo, durante y después.
miércoles, 15 de julio de 2015
Imprescindibles del bebé para el verano.
¡Oh! ¡Verano!
Aquí, en la costa Atlántica, que el calor achucha y la humedad hace que te sude hasta el último poro de la piel. Con ese agua azul que te corta la respiración y te blanquea los pies -del frío que da- cuando empiezas a meterte tímidamente. Esa arena fina y blanca que arde cuando vuelves a la toalla.
Pues sí, que ha llegado el verano, y este es el primer verano de Pichón en la playa. Con 18 meses, ya sé, podría haberlo llevado antes pero no sentí ninguna necesidad de llevar a un bebé de 6 meses que es pálido a torrarse al sol. Que no, que no. No lo veía.
Ahora que ya tiene 'una edad' la playa la está disfrutando muchísimo y yo con él. Además tenemos la suerte de tener playas de arena fina -Luli y Ariel, esas playas de piedras me han dado dolor de espalda- y es una maravilla verlo jugar con palas, cubos y escapando de las olas a la vez que se divierte cuando rompen en la orilla.
Hoy os traigo mis imprescindibles veraniegos para ir con bebé, que ir a la playa con un niño no quiere decir ir cargadas como mulas, pese a que la mayoría va así.
1. Una buena sombrilla.
Si no podéis aseguraros un sitio de sombra siempre será bueno tener una sombrilla a mano. Pero os tiréis a lo barato, una con protección contra los rayos solares y a ser posible de las que se puedan orientar hacia el sol según convenga. Os parecerá una tontería, pero una buena sombrilla a veces hace mucho más que una camiseta.
2. Una toalla.
Nosotros usamos una toalla maxi, de esas que caben dos adultos sobradamente y un niño a los pies. Solo esa toalla hace por dos, pero me ahorro doblar una y luego otra y hacer tetris. Una toalla grandota sirve para envolver al peque cuando está muy mojado y hay que secarlo, aunque luego a nosotras nos quede una punta seca con la que intentar quitarnos la arena.
También está la opción de que usen su propia toalla, pues a muchas mamás les molesta mucho que su toalla se llene de arena, a mi la verdad, me da igual.
3. Protección solar 50.
Un buen protector solar, por favor, ¡por favor! Da igual si el niño es muy moreno de nacimiento o es blanco como la leche, un factor 50 es lo mejor para los niños pequeños por el bien de su piel. Especialmente si nos vamos a tirar más de una o dos horas en la playa.
La crema hay que echarla media hora antes de la exposición solar y repetir cada cierto tiempo una vez expuestos.
El otro día vi cómo dos madres diferentes, una con un bebé, tuvo a la criatura media hora sin nada al sol hasta que se acordó de la crema y se la echó con mucha prisa. De verdad que sufro viendo esas cosas.
Además hay que buscar una crema solar con filtro físico y pantalla total. Nosotros usamos Pediatrics desde el año pasado y se la pongo hasta para salir al parque, igual que el año pasado que siendo bebecito se la ponía para pasear en el capazo.
4. Una muselina o similar.
Las muselinas no ocupan nada y viene genial para cuando se largan una siesta y empieza a correr el airecito, que ya se sabe que las gripes veraniegas las carga el diablo.
Nosotros usamos una mantita, su mantita. Nunca se la he usado en la playa pero sí a la vuelta cuando corre el aire y se ha quedado frito en el carro. Eso sí, se tapa al niño, nada de cubrir el carro completo con ella.
5. Agüita güena.
Hidratación ante todo. Si dais pecho pues pecho, especialmente los menores de un año. Si quiere agua pues agua, pero tener a mano algo que pueda ir tomando el rato que estemos en la playa. Nosotros llevamos la siguiente botella de la misma marca que la foto, no ocupa nada y es fácil de mantener fresquita.
6. Un piscolabis.
Algo de picar, por Dios. No sé a vosotras pero a mi la playa me da hambre cuanto más tiempo paso en ella. Hambre y sueño, no sé por qué. He puesto foto de un melón porque junto con la sandía es lo más fresquito que se puede tomar en la playa, además ya tiene mucha agua por lo que también nos hidratamos. Nosotros alternamos melón o cerezas, pero vale cualquier otra cosita que los niños coman, siempre que no se le llene de arena, que no a todos les gusta ese crugir en la boca. Puaj.
7. La cacharrada.
Esto es algo que no puede faltar en cuanto el niño sabe sentarse. Un cubito y una pala, aunque sea pequeñas, por eso de la manipulación y experimentar con la arena y el agua. Que tampoco hace falta ir cargados con un saco de cosas, con un par cuando son pequeños valen, y con dos o tres cuando son más mayores también. Nosotros llevamos cubo mediano, una pala y un camión pequeño y ya está, que tampoco hay que cargarse innecesariamente.
Yo creo que no se me ha olvidado nada, eso es lo que para nosotros es imprescindible. Ni para vientos engorrosos, ni cunitas veraniegas plegables, ni ná. Nosotros así, con lo mínimo y sobre todo...¡¡que quepa en el carro!!
¿Con qué os cargáis para ir a la playa? ¿Podríais prescindir de algo?
martes, 2 de diciembre de 2014
La higiene del bebé.
Os contaba hace ya más de un año lo que nos habían ido enseñando en las clases de educación maternal con respecto a los cuidados del recién nacido, pero hoy os voy a aportar no solo las cosas que ya sabía sino nuestra experiencia con Pichón.
Cuando Pichón nació tenía pelillo recubriendole algunas partes del cuerpo y junto con eso el vermix caseoso, que es la grasita que le recubre la piel mientras está en el útero. Aunque sospecho que le quitaron la mayor parte, cuando me lo dieron venía bastante embadurnadito, incluso tenía las orejas que parecía que se las hubieran metido en manteca de cerdo. Ese día no lo bañaron, pero el ritual empezó a la mañana siguiente.
EN EL HOSPITAL.
Estuvimos 7 días con sus noches de estancia en el hospital, allí las enfermeras a las 8 religiosamente se llevaban a Pichón de mis brazos (porque yo no lo dejaba en la cunita que se voltea) y lo bañaban. Lo pasaba fatal, porque lo oía protestar. Allí la cosa iba así: abrían esa especie de seta de ducha, lo cogían medio de pie con una mano y lo metían en esa especie de fregadero grande, con el chorro a saber a qué temperatura dándole por delante y detrás. No tardaban mucho más de 5 minutos y enseguida venía envuelto en una toalla limpia y calmado. No me gustaba verlo protestar, y desde luego a mi no me apetecía ver como lo manejaban con demasiada soltura (incluso ninguna delicadeza) sobre todo cuando a mi me sobraban la mitad de los baños. Durante sus días en neonatos fue parecido, aunque me consta que allí arriba lo hacen con mucho más amor (lo he visto).
EN CASA, LOS PRIMEROS DÍAS.
La matrona en su día nos dijo que no era imprescindible un baño diario y que tampoco hacía falta jabón.
Nosotros bañamos a Pichón por primera vez una semana después de llegar a casa exactamente, ni más ni menos. Y digo bañarlo con su bañera y el agua, porque le hacíamos un pequeño aseo diario.
Llenabamos la bañera y poníamos aceite, el agua a unos 35º aproximadamente y el ambiente caldeado. Nunca necesitó más y tampoco menos.
Los baños hasta los tres meses más o menos se los hemos hecho semanales, no vimos necesario bañar al niño cada día, ni siquiera cada dos días cuando además nuestra casa es demasiado fría y el bebé no sudaba nada y olía bien día tras día.
TRAS LOS PRIMEROS MESES.
Con la primavera y posterior verano empezamos a ser más habituales en el baño, además para ser justos lo disfruta muchísimo y nunca quiere salir. La matrona nos había advertido que los primeros baños eran un drama y sin embargo nosotros no pasamos por ello.
Con 4 o 5 meses empezamos a usar jabón, las muestras de BioCare y luego de Mustela que nos duraron meses (¡¡meses!!) y lo hacíamos dos o tres veces a la semana, en función del calor que hubiese hecho y lo sudadito que hubiese estado.
Para la cabeza, como es bastante pelado nunca usamos nada. Una vez a la semana le paso un poco de espuma jabonosa por el escaso pelo que tiene y le llega bien. Luego cepillamos a diario, especialmente mientras toma pecho porque puede aparecer la costra láctea.
DESPUÉS DE CASI UN AÑO.
Pichón hará un año en un mes y 7 días. Ahora lo bañamos mucho más a menudo, según el nivel de empuercamiento que alcance. La norma viene siendo día sí/día no, pero hay días en los que se llena de pelusas y restos de comida asique nos vemos bañándolo todos los días de una semana muchas veces. El procedimiento es el mismo, salvo que antes echabamos el gel en el agua y ahora le ponemos un poquito en la esponja para hacer espumita. Con el pelo seguimos igual, nunca he usado champú y tampoco lo veo muy necesario con el tiempo que tiene.
Se que algunas pensaréis que soy una desconsiderada con el aseo y la higiene de mi hijo, pero nada más lejos de la realidad. Pichón tiene una piel estupenda y los niños no necesitan estar todos los días a remojo cuando son tan chiquitines, y os digo más, mi dermatóloga y la enfermera nos han felicitado por el buen hacer en este aspecto, pues tiene una piel increíble. Y es que aunque nos pueda sonar raro, los geles y los champús nos quitan la protección que genera nuestra propia piel y es lo mismo en los bebés.
UN ÚLTIMO APUNTE.
Para quien todavía esté con un bebé pequeñito o esté a punto de tenerlo os dejo otros datos a tener en cuenta que anoté el día de la clase con la matrona:
-Si usamos aceite para bañar al bebé debe ser vegetal y no mineral. El de almendras vale y es fácil de encontrar.
-Si se le descama la piel al recién nacido, algo común, podemos ponerle un poquito de crema hidratante, pero no embadurnar demasiado sino no respira la piel.
-Si no queremos bañarlo a diario una buena forma de aseo es con una toalla humeda y repasar bien los pliegues.
-Los ojos han de lavarse con una gasa por ojo y de dentro hacia afuera.
-La nariz y los oídos han de lavarse con gasa y no con bastoncillos. Se puede usar suero fisiológico si fuera necesario, empapando la gasa.
-Si el bebé tiene poco pelo cepillar a diario con cepillo.
-Si el bebé tiene mucho pelo cepillar a diario con un peine de bebé.
Y esto es todo amigos.... ¿Vosotras sois de las que bañáis a diario al bebé o fuisteis un poco más despreocupadas?
Cuando Pichón nació tenía pelillo recubriendole algunas partes del cuerpo y junto con eso el vermix caseoso, que es la grasita que le recubre la piel mientras está en el útero. Aunque sospecho que le quitaron la mayor parte, cuando me lo dieron venía bastante embadurnadito, incluso tenía las orejas que parecía que se las hubieran metido en manteca de cerdo. Ese día no lo bañaron, pero el ritual empezó a la mañana siguiente.
EN EL HOSPITAL.
Estuvimos 7 días con sus noches de estancia en el hospital, allí las enfermeras a las 8 religiosamente se llevaban a Pichón de mis brazos (porque yo no lo dejaba en la cunita que se voltea) y lo bañaban. Lo pasaba fatal, porque lo oía protestar. Allí la cosa iba así: abrían esa especie de seta de ducha, lo cogían medio de pie con una mano y lo metían en esa especie de fregadero grande, con el chorro a saber a qué temperatura dándole por delante y detrás. No tardaban mucho más de 5 minutos y enseguida venía envuelto en una toalla limpia y calmado. No me gustaba verlo protestar, y desde luego a mi no me apetecía ver como lo manejaban con demasiada soltura (incluso ninguna delicadeza) sobre todo cuando a mi me sobraban la mitad de los baños. Durante sus días en neonatos fue parecido, aunque me consta que allí arriba lo hacen con mucho más amor (lo he visto).
EN CASA, LOS PRIMEROS DÍAS.
La matrona en su día nos dijo que no era imprescindible un baño diario y que tampoco hacía falta jabón.
Nosotros bañamos a Pichón por primera vez una semana después de llegar a casa exactamente, ni más ni menos. Y digo bañarlo con su bañera y el agua, porque le hacíamos un pequeño aseo diario.
Llenabamos la bañera y poníamos aceite, el agua a unos 35º aproximadamente y el ambiente caldeado. Nunca necesitó más y tampoco menos.
Los baños hasta los tres meses más o menos se los hemos hecho semanales, no vimos necesario bañar al niño cada día, ni siquiera cada dos días cuando además nuestra casa es demasiado fría y el bebé no sudaba nada y olía bien día tras día.
TRAS LOS PRIMEROS MESES.
Con la primavera y posterior verano empezamos a ser más habituales en el baño, además para ser justos lo disfruta muchísimo y nunca quiere salir. La matrona nos había advertido que los primeros baños eran un drama y sin embargo nosotros no pasamos por ello.
Con 4 o 5 meses empezamos a usar jabón, las muestras de BioCare y luego de Mustela que nos duraron meses (¡¡meses!!) y lo hacíamos dos o tres veces a la semana, en función del calor que hubiese hecho y lo sudadito que hubiese estado.
Para la cabeza, como es bastante pelado nunca usamos nada. Una vez a la semana le paso un poco de espuma jabonosa por el escaso pelo que tiene y le llega bien. Luego cepillamos a diario, especialmente mientras toma pecho porque puede aparecer la costra láctea.
DESPUÉS DE CASI UN AÑO.
Pichón hará un año en un mes y 7 días. Ahora lo bañamos mucho más a menudo, según el nivel de empuercamiento que alcance. La norma viene siendo día sí/día no, pero hay días en los que se llena de pelusas y restos de comida asique nos vemos bañándolo todos los días de una semana muchas veces. El procedimiento es el mismo, salvo que antes echabamos el gel en el agua y ahora le ponemos un poquito en la esponja para hacer espumita. Con el pelo seguimos igual, nunca he usado champú y tampoco lo veo muy necesario con el tiempo que tiene.
Se que algunas pensaréis que soy una desconsiderada con el aseo y la higiene de mi hijo, pero nada más lejos de la realidad. Pichón tiene una piel estupenda y los niños no necesitan estar todos los días a remojo cuando son tan chiquitines, y os digo más, mi dermatóloga y la enfermera nos han felicitado por el buen hacer en este aspecto, pues tiene una piel increíble. Y es que aunque nos pueda sonar raro, los geles y los champús nos quitan la protección que genera nuestra propia piel y es lo mismo en los bebés.
UN ÚLTIMO APUNTE.
Para quien todavía esté con un bebé pequeñito o esté a punto de tenerlo os dejo otros datos a tener en cuenta que anoté el día de la clase con la matrona:
-Si usamos aceite para bañar al bebé debe ser vegetal y no mineral. El de almendras vale y es fácil de encontrar.
-Si se le descama la piel al recién nacido, algo común, podemos ponerle un poquito de crema hidratante, pero no embadurnar demasiado sino no respira la piel.
-Si no queremos bañarlo a diario una buena forma de aseo es con una toalla humeda y repasar bien los pliegues.
-Los ojos han de lavarse con una gasa por ojo y de dentro hacia afuera.
-La nariz y los oídos han de lavarse con gasa y no con bastoncillos. Se puede usar suero fisiológico si fuera necesario, empapando la gasa.
-Si el bebé tiene poco pelo cepillar a diario con cepillo.
-Si el bebé tiene mucho pelo cepillar a diario con un peine de bebé.
Y esto es todo amigos.... ¿Vosotras sois de las que bañáis a diario al bebé o fuisteis un poco más despreocupadas?
lunes, 24 de noviembre de 2014
Marcas que merecen la pena: Suavinex
Antes de empezar quiero añadir que bajo ningún concepto esto es una entrada patrocinada, es simplemente mi agradecimiento profundo a una marca que merece la pena.
Cuando empecé a trabajar en una escuela hace ya unos 3 años yo no conocía más que las marcas básicas de chupetes (Nuk, por ejemplo) y alguna otra nueva con chupetes innovadores. Nunca fui persona de fijarse en los chupetes de los niños, no por nada, sino porque no me suelen atraer.
Pero al estar en clase me fijé en las marcas nuevas y modelos tan variados de chupetería que había y ahí fue donde descubrí Suavinex en todo su esplendor. Había una niña que tenía toda la colección Haute Couture en varios modelos, un pastón que se debieron dejar, porque tanto chupetes como cadenas podríamos considerarlos artículos de lujo, en cualquier marca.
Antes de quedarme embarazada por segunda vez ya tenía alguna cosita de la casa: un chupete nuevo que lanzaban y podías pedir en su página, un pequeñísimo chupete de látex que vino en una canastilla (fue su primer chupete) y el que amablemente me regalaron por San valentín y que tanto le ha durado, siendo nuestro favorito.
Para ser justas los chupetes de tipo caucho no me gustan nada, no me gustan la forma de la tetina y no me gusta el material, además me dio la sensación de que a mi hijo tampoco, asi que el primer chupetín le duró lo que me llegó el siguiente, unas semanas.
Cuando Pichón cumplió los 4 meses le cambiamos de talla. ¡¡Ah las tallas!! Yo tampoco sabía que los chupetes iban por tallaje, siempre creí que eran talla única. En nuestra farmacia habitual venden Suavinex asi que nos decidimos por comprarle uno, pero cual fue mi sorpresa que encontrar la talla siguiente (+4 meses) me iba a costar una eternidad, concretamente un mes y pico. No había en mi farmacia, no había en la siguiente más cercana a la que también voy a menudo, en las dos que me quedan cada una a un lado opuesto de mi casa tampoco...
Para mi sorpresa un día en un hipermercado, en la sección de Parafarmacia topé con lo que yo quería, el chupete en tonos azulones de la talla +4... ¡Justo cuando ya había tomado la decisión de comprarlos online!
Como suele pasar en otros muchos aspectos de la vida, basta que lleves buscando una cosa un mes y no la encuentres para que cuando ya la tienes la veas en todas partes, y así fue. Al poco de comprarle por fin el chupete encontré la talla en la farmacia de al lado y le compré otro, por eso de tener dos (de emergencia). Uno hubo que deshecharlo pues tras comprarle a Pichón un globo de helio en las fiestas de la zona descubrimos con gran alboroto que desteñía si lo chupaba o se mojaba, por lo que el chupete, que lo tenía pegado, quedó teñido de rosa/rojo y jamás se le fue. Lo lavamos, lo hervimos, lo esterilizamos... Pero en la tetina seguía impregnado el color y no nos daba buen rollo eso de que la tetina quedase colorada por si hubiese quedado restos de alguna sustancia tóxica. Se fue a la basura.
El otro chupete que compramos nos salió defectuoso. Nunca nos había pasado con un chupete de la marca, pero se juntaron diferentes factores: los dientes y todavía más excesiva salivación.
Por algún motivo que PapáDPichón y yo aún no entendemos, las babas del peque se filtraron a la base del chupete, no se iban bajo ninguna circunstancia y manteníamos la higiene habitual en sus chupetes y biberones, asi que con el tiempo descubrí para mi horror que se había generado moho negro y por supuesto no utilizamos el chupete.
Fue en ese momento cuando impresionada por el moho del chupete (yo jamás vi algo igual) me puse en contacto con las chicas de Suavinex, y tras explicarle el caso y mandarle unas fotos me enviaron muy (muy muy ) amablemente otro chupete además exactamente igual al que tenía y de su talla correspondiente, junto con otro de la talla 12 meses. Y os aseguro que me he tirado otro mes para dar con el dichoso chupete de la talla que le tenía que tocar, ya me había resignado a pagar los gastos de envío y comprarlo en su web.
Creo que nunca tendré palabras suficientes por el gesto tan amable que tuvieron con nosotros. Nos hemos hecho fan de Suavinex, ya no solo por su calidad y su amplia gama, sino porque responden positivamente ante una situación inesperada, cuidando de sus clientes con un mimo exquisito. Desde luego a PapáDPichón lo han terminado de conquistar con los dos chupetes que nos han mandado.
Hay marcas que merecen la pena. Sin duda alguna.
¿Vosotras habéis pasado por algo parecido en algún chupete? ¿Os han tratado las marcas así de bien ante algún problema?
Cuando empecé a trabajar en una escuela hace ya unos 3 años yo no conocía más que las marcas básicas de chupetes (Nuk, por ejemplo) y alguna otra nueva con chupetes innovadores. Nunca fui persona de fijarse en los chupetes de los niños, no por nada, sino porque no me suelen atraer.
Pero al estar en clase me fijé en las marcas nuevas y modelos tan variados de chupetería que había y ahí fue donde descubrí Suavinex en todo su esplendor. Había una niña que tenía toda la colección Haute Couture en varios modelos, un pastón que se debieron dejar, porque tanto chupetes como cadenas podríamos considerarlos artículos de lujo, en cualquier marca.
Antes de quedarme embarazada por segunda vez ya tenía alguna cosita de la casa: un chupete nuevo que lanzaban y podías pedir en su página, un pequeñísimo chupete de látex que vino en una canastilla (fue su primer chupete) y el que amablemente me regalaron por San valentín y que tanto le ha durado, siendo nuestro favorito.
Para ser justas los chupetes de tipo caucho no me gustan nada, no me gustan la forma de la tetina y no me gusta el material, además me dio la sensación de que a mi hijo tampoco, asi que el primer chupetín le duró lo que me llegó el siguiente, unas semanas.
Cuando Pichón cumplió los 4 meses le cambiamos de talla. ¡¡Ah las tallas!! Yo tampoco sabía que los chupetes iban por tallaje, siempre creí que eran talla única. En nuestra farmacia habitual venden Suavinex asi que nos decidimos por comprarle uno, pero cual fue mi sorpresa que encontrar la talla siguiente (+4 meses) me iba a costar una eternidad, concretamente un mes y pico. No había en mi farmacia, no había en la siguiente más cercana a la que también voy a menudo, en las dos que me quedan cada una a un lado opuesto de mi casa tampoco...
Para mi sorpresa un día en un hipermercado, en la sección de Parafarmacia topé con lo que yo quería, el chupete en tonos azulones de la talla +4... ¡Justo cuando ya había tomado la decisión de comprarlos online!
Como suele pasar en otros muchos aspectos de la vida, basta que lleves buscando una cosa un mes y no la encuentres para que cuando ya la tienes la veas en todas partes, y así fue. Al poco de comprarle por fin el chupete encontré la talla en la farmacia de al lado y le compré otro, por eso de tener dos (de emergencia). Uno hubo que deshecharlo pues tras comprarle a Pichón un globo de helio en las fiestas de la zona descubrimos con gran alboroto que desteñía si lo chupaba o se mojaba, por lo que el chupete, que lo tenía pegado, quedó teñido de rosa/rojo y jamás se le fue. Lo lavamos, lo hervimos, lo esterilizamos... Pero en la tetina seguía impregnado el color y no nos daba buen rollo eso de que la tetina quedase colorada por si hubiese quedado restos de alguna sustancia tóxica. Se fue a la basura.
El otro chupete que compramos nos salió defectuoso. Nunca nos había pasado con un chupete de la marca, pero se juntaron diferentes factores: los dientes y todavía más excesiva salivación.
Por algún motivo que PapáDPichón y yo aún no entendemos, las babas del peque se filtraron a la base del chupete, no se iban bajo ninguna circunstancia y manteníamos la higiene habitual en sus chupetes y biberones, asi que con el tiempo descubrí para mi horror que se había generado moho negro y por supuesto no utilizamos el chupete.
Fue en ese momento cuando impresionada por el moho del chupete (yo jamás vi algo igual) me puse en contacto con las chicas de Suavinex, y tras explicarle el caso y mandarle unas fotos me enviaron muy (muy muy ) amablemente otro chupete además exactamente igual al que tenía y de su talla correspondiente, junto con otro de la talla 12 meses. Y os aseguro que me he tirado otro mes para dar con el dichoso chupete de la talla que le tenía que tocar, ya me había resignado a pagar los gastos de envío y comprarlo en su web.
Creo que nunca tendré palabras suficientes por el gesto tan amable que tuvieron con nosotros. Nos hemos hecho fan de Suavinex, ya no solo por su calidad y su amplia gama, sino porque responden positivamente ante una situación inesperada, cuidando de sus clientes con un mimo exquisito. Desde luego a PapáDPichón lo han terminado de conquistar con los dos chupetes que nos han mandado.
Hay marcas que merecen la pena. Sin duda alguna.
¿Vosotras habéis pasado por algo parecido en algún chupete? ¿Os han tratado las marcas así de bien ante algún problema?
martes, 18 de noviembre de 2014
El bebé ya gatea... ¡¡Tomemos precauciones!!
Ayer os contaba que Pichón tiene 10 meses, y aunque está hecho un bombón y es un santo bendito también tiene su parte pilla y aventurera, como todos los niños.
Ariel P me preguntaba si tomaba medidas y hoy os voy a contar qué hago o más bien, que no hago.
LIBRE ALBEDRÍO.
Dentro de ciertos espacios, como por ejemplo su cuarto y el nuestro le dejamos libre albedrío, pero eso no quiere decir que le permitamos todo. A Pichón le gusta mucho tumbarse y arrastrarse hacia atrás bajo el armario (muy antiguo, con patas) o bajo su cuna. Por seguridad y por lógica no le dejamos, al menos no del todo. En cuanto hace 'tope' con la cabeza lo sacamos. Una cosa es que experimente y explore y otra que se me quede atrapado el niño ahí dándose con la cabeza como un mulo.
Ariel P me preguntaba si tomaba medidas y hoy os voy a contar qué hago o más bien, que no hago.
LIBRE ALBEDRÍO.
Dentro de ciertos espacios, como por ejemplo su cuarto y el nuestro le dejamos libre albedrío, pero eso no quiere decir que le permitamos todo. A Pichón le gusta mucho tumbarse y arrastrarse hacia atrás bajo el armario (muy antiguo, con patas) o bajo su cuna. Por seguridad y por lógica no le dejamos, al menos no del todo. En cuanto hace 'tope' con la cabeza lo sacamos. Una cosa es que experimente y explore y otra que se me quede atrapado el niño ahí dándose con la cabeza como un mulo.
martes, 28 de octubre de 2014
No me olvido de donde vengo.
Recuperando esas decenas de entradas que se van quedando en el borrador saco hoy esto. Gracias a Trax por recordarme que estaba aquí.
Cuando te dan un diagnóstico poco alentador, cuando tras el diagnóstico inicial resulta que surgen dudas sobre si finalmente es cierto o no, cuando pierdes un embarazo, te programan una operación que nunca llegó por ser demasiado joven y finalmente, no sin miedo, logras quedarte embarazada y tienes a tu hijo no te olvidas nunca de donde vienes, ni de lo que viviste. No se olvida. Aunque lo parezca.
Hace ya tiempo, Esther, me comentaba que mis entradas de madre comparadas con las de no-madre eran muy distintas y es cierto. Ella me inspiró escribir esta entrada que dejé guardada hace tiempo. Claro, mis entradas son más alegres, tiene otra perspectiva desde que soy madre. Hablo de mi hijo, de sus avances, de novedades, de nuestra familia de tres en definitiva. Todo lo que rodea a la maternidad es ahora mi campo de trabajo y mi inspiración. Por ello no me olvido de lo vivido.
Antes mis entradas giraban entorno a mis incursiones hospitalarias: pruebas, consultas, pérdidas gestacionales y comentarios desagradables. Sí, el blog ha cambiado mucho, muchísimo.
Soy muy consciente de lo vivido. Empecé con apenas 24 años en todo esto. Hoy, estrenando los 27, debo decir que no solo soy más mayor en el DNI, sino que soy más mayor intelectualmente, más fuerte y más madura. Cuando tienes 24 años y un instinto maternal a flor de piel, que te digan que tienes un problema en el útero te puede hundir o no. Con 24 años una chica cualquiera piensa en salir, en pasarlo bien, viajar y vivir la vida, quizás esto le hubiese dado igual y no repararía en ello hasta llegado el momento, unos cuantos años después. Para mi fue adentrarme en un camino oscuro del que poco o nada sabía. Por que de la infertilidad se sabe (mucho o poco, cada vez más) pero de las malformaciones uterinas nadie te habla, porque es ''raro''. Existe gente que cuenta sin tapujos que tiene problemas de infertilidad, pero lo extraño es encontrar con alguien que te diga que tiene una malformación de útero.
Recuerdo que tras aquella ecografía en busca de algún quiste ovárico el médico me dijo que tenía el útero en forma de corazón y que si quería tener familia debía hacerlo mirar. En cuanto llegué a casa me empapé del conocimiento de internet y salí escaldada. Todo pintaba tan mal...
Decidí dejarlo apartado, no sin olvidarme de ello, hasta que fui a las primeras citas con la ginecóloga y me hicieron las primeras pruebas. Si antes quería ser madre, ese fue el impulso que me quedaba entonces quería serlo más, el tiempo podía jugar en mi contra.
Todavía recuerdo como la ginecóloga me decía que no tenía mayor importancia, que podría ser cesárea, que podría nacer prematuro... A mi todo eso me sentaba como un hachazo. No entiendo como una profesional puede quitarle hierro tan alegremente a un asunto serio. Por supuesto que no quería que me contase historias desagradables, pero tampoco tomarse a la ligera algo que puede ser importante.
Cuando la cosa empezaba a perfilarse un poco, las pruebas se iban sucediendo en el tiempo, encontré un foro de mujeres con útero bicorne, lloré amargamente con cada una de sus historias. La mayoría habían perdido uno o dos embarazos pasado el primer trimestre por culpa de no haber llevado controles periódicos. Ellas tuvieron un acortamiento de cuello, algunas tuvieron cerclaje, otras no y perdieron a sus bebés. Una o dos veces. La mayoría no siguieron sus historias, tan solo se acababa la comunicación, la pista se perdía, me quedé sola a pesar de que nunca había intercambiado media palabra con ellas.
Todo me parecía muy negro. Todo me parecía muy nuevo: cerclajes, pesarios, acortamientos de cuello... ¿Era eso lo que me esperaba? Si lo era quería que me dijeran la verdad.
Cuantas veces habré salido con la lágrima en el ojo de las consultas, cuantas.... Cuantas veces me fui llorando por la calle como una niña. Cuanta impotencia aquel 21 de Noviembre al salir del hospital.
Me puse en lo peor, me mentalicé. Gané la partida, tuve un embarazo fabuloso. Sin síntomas, sin un cerclaje o pesario, sin un acortamiento de cuello (mínimo 33mm), sin problemas de crecimiento para el bebé.
Sí, vale, nació a las 37 semanas, tuve cesárea por otras circunstancias pero fue estupendo todo el embarazo. Visitas mensuales, ecografías morfologicas completas a partir de la semana 20 (una morfo cada mes) y la ecografista impresionada de la reacción de mi cuerpo. Nadie se lo esperaba, yo tampoco.
Ahora vivo la vidaloca bella con este Pichón que me tiene enamorada. Es mi razón de ser, es la alegría de cada día, es la cura de mis males, es la sonrisa que no tuve cuando lloraba con amargura por mi destino. Es, sin duda, mi recompensa para tan amargo camino. Y no me olvido de donde vengo, lo recuerdo casi cada día, me acuerdo de las que aún estáis en el trance cada día.
Algunas historias tienen mal final, otros un final feliz o simplemente un final abierto. Quizá solo es cuestión de tiempo o suerte.
Tengo una malformación de útero y soy madre, esa es mi breve historia, es de donde vengo.
Cuando te dan un diagnóstico poco alentador, cuando tras el diagnóstico inicial resulta que surgen dudas sobre si finalmente es cierto o no, cuando pierdes un embarazo, te programan una operación que nunca llegó por ser demasiado joven y finalmente, no sin miedo, logras quedarte embarazada y tienes a tu hijo no te olvidas nunca de donde vienes, ni de lo que viviste. No se olvida. Aunque lo parezca.
Hace ya tiempo, Esther, me comentaba que mis entradas de madre comparadas con las de no-madre eran muy distintas y es cierto. Ella me inspiró escribir esta entrada que dejé guardada hace tiempo. Claro, mis entradas son más alegres, tiene otra perspectiva desde que soy madre. Hablo de mi hijo, de sus avances, de novedades, de nuestra familia de tres en definitiva. Todo lo que rodea a la maternidad es ahora mi campo de trabajo y mi inspiración. Por ello no me olvido de lo vivido.
Antes mis entradas giraban entorno a mis incursiones hospitalarias: pruebas, consultas, pérdidas gestacionales y comentarios desagradables. Sí, el blog ha cambiado mucho, muchísimo.
Soy muy consciente de lo vivido. Empecé con apenas 24 años en todo esto. Hoy, estrenando los 27, debo decir que no solo soy más mayor en el DNI, sino que soy más mayor intelectualmente, más fuerte y más madura. Cuando tienes 24 años y un instinto maternal a flor de piel, que te digan que tienes un problema en el útero te puede hundir o no. Con 24 años una chica cualquiera piensa en salir, en pasarlo bien, viajar y vivir la vida, quizás esto le hubiese dado igual y no repararía en ello hasta llegado el momento, unos cuantos años después. Para mi fue adentrarme en un camino oscuro del que poco o nada sabía. Por que de la infertilidad se sabe (mucho o poco, cada vez más) pero de las malformaciones uterinas nadie te habla, porque es ''raro''. Existe gente que cuenta sin tapujos que tiene problemas de infertilidad, pero lo extraño es encontrar con alguien que te diga que tiene una malformación de útero.
Recuerdo que tras aquella ecografía en busca de algún quiste ovárico el médico me dijo que tenía el útero en forma de corazón y que si quería tener familia debía hacerlo mirar. En cuanto llegué a casa me empapé del conocimiento de internet y salí escaldada. Todo pintaba tan mal...
Decidí dejarlo apartado, no sin olvidarme de ello, hasta que fui a las primeras citas con la ginecóloga y me hicieron las primeras pruebas. Si antes quería ser madre, ese fue el impulso que me quedaba entonces quería serlo más, el tiempo podía jugar en mi contra.
Todavía recuerdo como la ginecóloga me decía que no tenía mayor importancia, que podría ser cesárea, que podría nacer prematuro... A mi todo eso me sentaba como un hachazo. No entiendo como una profesional puede quitarle hierro tan alegremente a un asunto serio. Por supuesto que no quería que me contase historias desagradables, pero tampoco tomarse a la ligera algo que puede ser importante.
Cuando la cosa empezaba a perfilarse un poco, las pruebas se iban sucediendo en el tiempo, encontré un foro de mujeres con útero bicorne, lloré amargamente con cada una de sus historias. La mayoría habían perdido uno o dos embarazos pasado el primer trimestre por culpa de no haber llevado controles periódicos. Ellas tuvieron un acortamiento de cuello, algunas tuvieron cerclaje, otras no y perdieron a sus bebés. Una o dos veces. La mayoría no siguieron sus historias, tan solo se acababa la comunicación, la pista se perdía, me quedé sola a pesar de que nunca había intercambiado media palabra con ellas.
Todo me parecía muy negro. Todo me parecía muy nuevo: cerclajes, pesarios, acortamientos de cuello... ¿Era eso lo que me esperaba? Si lo era quería que me dijeran la verdad.
Cuantas veces habré salido con la lágrima en el ojo de las consultas, cuantas.... Cuantas veces me fui llorando por la calle como una niña. Cuanta impotencia aquel 21 de Noviembre al salir del hospital.
Me puse en lo peor, me mentalicé. Gané la partida, tuve un embarazo fabuloso. Sin síntomas, sin un cerclaje o pesario, sin un acortamiento de cuello (mínimo 33mm), sin problemas de crecimiento para el bebé.
Sí, vale, nació a las 37 semanas, tuve cesárea por otras circunstancias pero fue estupendo todo el embarazo. Visitas mensuales, ecografías morfologicas completas a partir de la semana 20 (una morfo cada mes) y la ecografista impresionada de la reacción de mi cuerpo. Nadie se lo esperaba, yo tampoco.
Ahora vivo la vida
Algunas historias tienen mal final, otros un final feliz o simplemente un final abierto. Quizá solo es cuestión de tiempo o suerte.
Tengo una malformación de útero y soy madre, esa es mi breve historia, es de donde vengo.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Los 7 trastos de bebé que sí tuve que comprar.
Estas semanas os he ido contando las cosas que no compraría ni tuve que comprar, pero hoy llega el momento de confesar las cosas que sí tuve que acabar comprando por necesidad, por que no todo es jauja en esto de la maternidad.
1. Sacaleches.
Me había negado a comprarlo antes de tiempo, por si finalmente no tuviese que usarlo y debo decir que fue de las mejores inversiones que hice en la vida, sinceramente. Tanto el Harmony como el Swing me han ido divinamente y no puedo estar más feliz con Medela.
2. Pezoneras.
Me negué en un principio, la matrona nos había advertido que en el hospital ''te las vendían'' como muy necesarias, y también nos recomendaron una marca concreta, pero a costa de una bronca volví a confiar en Medela y compré sus pezoneras. Fue lo que acabó salvando nuestra lactancia.
3.Esterilizador de biberones.
Nunca tuve que comprar biberones hasta que congelé la leche y posteriormente dimos biberón de forma exclusiva. Con los que teníamos de muestra mas el que viene en el sacaleches dabamos a basto. El problema de juntarte aunque sea, con un solo biberón, es que hay que esterilizarlo (si se quiere) al menos una vez al día. Como aquí mi compañero y PapáDPichón es un poco especial, quería esterilizarlo tras cada toma, y puesto que llegamos a casa sin trastos innecesarios nos tiramos 15 días hirviendo biberones y tetinas después de cada uso hasta que fuimos a por un esterilizador.
El nuestro es de Saro, y tiene capacidad para dos biberones. Sí, solo dos. Por aquel entonces también era demasiado optimista, y para darle un par de suplementos no necesitaba un aparato que me esterilice 6 a la vez, por no hablar de lo que ocupan. Nos costó 10€ de segunda mano, un chollo, y además no ocupa casi nada de espacio ya que a menos capacidad menos volumen de máquina. Todo ventajas oigan.
4. Mochila Portabebés.
Cuando Pichón tenía 2 meses me vi en la necesidad de portear. La necesidad ya la había sentido antes, pero por la cesárea el primer mes me lo pasé en horizontal como quien dice, y cargando al peque por casa lo justo, pues siempre estaba durmiendo sobre mi o en su cuna.
Fue cuando a pesar de la lluvia, me animé a salir a la calle y me pareció que el porta bebé era muy necesario para no cargar con el capazo tres pisos arriba /tres abajo y para poder tener manos libres si quería ir a comprar. Mi idea inicial era comprarsela a Mochilas Portabebés pero nuestra economía era un poco limitada, por lo que acabé haciéndome con una de segunda mano super baratísima (menos de la mitad del precio original) que estaba más que decente. La mochila vino desde Madrid, y agradezco inmensamente a la mamá que la quiso vender tan económica, porque gracias a ella yo pude estrechar lazos con mi hijo.
5. Biberones.
Antes os hablaba del esterilizador, y ahora os digo los biberones. En mi casa hay un total de 7 biberones, todos con capacidades que varían entre los 150ml y los 360ml. En casa somos muy fan de la marca Tigex y Nüby para tetinas o biberones, nos han dado un resultado bastante bueno (con algunos peros la marca Nüby).
6. Calientabiberones portatil.
Si cabe, hasta el momento, el gasto más inútil. Lo compramos nuevo en la misma tienda de segunda mano que el esterilizador, sin abrir, completamente a estrenar. Lo usamos una vez y casi desesperamos. En sus indicaciones pone que calienta en pocos minutos, pero es que después de 10 el biberón seguía 'del tiempo'. Es uno de estos calientabiberones que se enchufan en el mechero del coche, y no se utiliza con agua. Quizá fue ahí donde fallamos, en querer algo pequeño y demasiado moderno. Una caca vamos, ahí está, tirado en el fondo de la bolsa.
7. La sombrilla del carro.
Me negaba a comprar una sombrilla al carro. No la necesité mientras Pichón iba en capazo porque la capota era suficiente y las sombrillas me parecen un trastoque solo crea puntos ciegos y aumenta la anchura del carro. Pero cuando llegó el verano y Pichón estrenó silla (la hamaca de la silla, basicamente) me di cuenta que la capota se quedaba corta, demasiado corta para mi gusto. Lo intenté durante mes y medio con gasas, pero es un rollo y el enano acababa jugando con ellas y quitándolas. Finalmente sucumbí, y compré la sombrilla de la marca, pues la universal no nos agarraba.
Debo decir que soy feliz con mi sombrilla, que incluso me ha valido de paraguas en alguna de esas ocasiones en las que el plástico de lluvia se quedó en casa y las cuatro gotas de turno llegaban justo a pocos metros de casa.
Vamos, que por mucho que una diga que no va a comprar ciertas cosas al final siempre surge la necesidad, lo bueno es no adelantarse, no vaya a ser que acabe guardado completamente nuevo, en mi caso como la pasta no me sobra pues ha sido una forma de no malgastar.
¿Qué objetos tuvisteis que acabar comprando vosotras? ¿Fueron realmente necesidad o puro capricho?
1. Sacaleches.
Me había negado a comprarlo antes de tiempo, por si finalmente no tuviese que usarlo y debo decir que fue de las mejores inversiones que hice en la vida, sinceramente. Tanto el Harmony como el Swing me han ido divinamente y no puedo estar más feliz con Medela.
2. Pezoneras.
Me negué en un principio, la matrona nos había advertido que en el hospital ''te las vendían'' como muy necesarias, y también nos recomendaron una marca concreta, pero a costa de una bronca volví a confiar en Medela y compré sus pezoneras. Fue lo que acabó salvando nuestra lactancia.
3.Esterilizador de biberones.
Nunca tuve que comprar biberones hasta que congelé la leche y posteriormente dimos biberón de forma exclusiva. Con los que teníamos de muestra mas el que viene en el sacaleches dabamos a basto. El problema de juntarte aunque sea, con un solo biberón, es que hay que esterilizarlo (si se quiere) al menos una vez al día. Como aquí mi compañero y PapáDPichón es un poco especial, quería esterilizarlo tras cada toma, y puesto que llegamos a casa sin trastos innecesarios nos tiramos 15 días hirviendo biberones y tetinas después de cada uso hasta que fuimos a por un esterilizador.
El nuestro es de Saro, y tiene capacidad para dos biberones. Sí, solo dos. Por aquel entonces también era demasiado optimista, y para darle un par de suplementos no necesitaba un aparato que me esterilice 6 a la vez, por no hablar de lo que ocupan. Nos costó 10€ de segunda mano, un chollo, y además no ocupa casi nada de espacio ya que a menos capacidad menos volumen de máquina. Todo ventajas oigan.
| Nuestro modelo de esterilizador. |
Cuando Pichón tenía 2 meses me vi en la necesidad de portear. La necesidad ya la había sentido antes, pero por la cesárea el primer mes me lo pasé en horizontal como quien dice, y cargando al peque por casa lo justo, pues siempre estaba durmiendo sobre mi o en su cuna.
Fue cuando a pesar de la lluvia, me animé a salir a la calle y me pareció que el porta bebé era muy necesario para no cargar con el capazo tres pisos arriba /tres abajo y para poder tener manos libres si quería ir a comprar. Mi idea inicial era comprarsela a Mochilas Portabebés pero nuestra economía era un poco limitada, por lo que acabé haciéndome con una de segunda mano super baratísima (menos de la mitad del precio original) que estaba más que decente. La mochila vino desde Madrid, y agradezco inmensamente a la mamá que la quiso vender tan económica, porque gracias a ella yo pude estrechar lazos con mi hijo.
5. Biberones.
Antes os hablaba del esterilizador, y ahora os digo los biberones. En mi casa hay un total de 7 biberones, todos con capacidades que varían entre los 150ml y los 360ml. En casa somos muy fan de la marca Tigex y Nüby para tetinas o biberones, nos han dado un resultado bastante bueno (con algunos peros la marca Nüby).
6. Calientabiberones portatil.
Si cabe, hasta el momento, el gasto más inútil. Lo compramos nuevo en la misma tienda de segunda mano que el esterilizador, sin abrir, completamente a estrenar. Lo usamos una vez y casi desesperamos. En sus indicaciones pone que calienta en pocos minutos, pero es que después de 10 el biberón seguía 'del tiempo'. Es uno de estos calientabiberones que se enchufan en el mechero del coche, y no se utiliza con agua. Quizá fue ahí donde fallamos, en querer algo pequeño y demasiado moderno. Una caca vamos, ahí está, tirado en el fondo de la bolsa.
| Nuestro calientabiberones |
Me negaba a comprar una sombrilla al carro. No la necesité mientras Pichón iba en capazo porque la capota era suficiente y las sombrillas me parecen un trastoque solo crea puntos ciegos y aumenta la anchura del carro. Pero cuando llegó el verano y Pichón estrenó silla (la hamaca de la silla, basicamente) me di cuenta que la capota se quedaba corta, demasiado corta para mi gusto. Lo intenté durante mes y medio con gasas, pero es un rollo y el enano acababa jugando con ellas y quitándolas. Finalmente sucumbí, y compré la sombrilla de la marca, pues la universal no nos agarraba.
Debo decir que soy feliz con mi sombrilla, que incluso me ha valido de paraguas en alguna de esas ocasiones en las que el plástico de lluvia se quedó en casa y las cuatro gotas de turno llegaban justo a pocos metros de casa.
Vamos, que por mucho que una diga que no va a comprar ciertas cosas al final siempre surge la necesidad, lo bueno es no adelantarse, no vaya a ser que acabe guardado completamente nuevo, en mi caso como la pasta no me sobra pues ha sido una forma de no malgastar.
¿Qué objetos tuvisteis que acabar comprando vosotras? ¿Fueron realmente necesidad o puro capricho?
lunes, 13 de octubre de 2014
Cortar las uñas del bebé. ¿Tarea imposible?
A veces pienso que, con todo lo que he pasado, me ha sido recompensado con un bebé tremendamente bueno y maravilloso. O puede que yo sea demasiado optimista.
Cuando trabajaba hace años con los más bebés observaba que casi siempre traían uñas de Eduardo Manostijeras. Esas uñas que dejan marca, levantan pieles y , a veces, hacen sangre. Cuando se lo comentabas a la madre la película era siempre la misma: no se deja, es que llora, grita, se las tengo que cortar dormido...
Concretamente corté uñas a un niño, más de una vez, uno de esos niños que no se deja porque se retuerce y me dejó. Para asombro de su madre. ¿Sin rechistar eh?.
Pichón nació con uñazas. Perfectas, largas, impolutas. Nunca vi unas uñas tan bonitas. Tarde casi un mes en cortárselas, como llevaba guantes no se arañaba, en el hospital ya se había pegado dos tajazos, pobre. Reconozco que me vi miedosa, porque al final te meten el miedo en el cuerpo con todos esos alegatos.
La primera vez que se las cortamos costó un poco. Fue a tijera, y si me estáis leyendo las embarazadas ya os digo que paséis de las tijeras que son un coñazo tremendo. Lo mejor un cortauñas infantil, no hay color. Mucho más rápido y menos peligroso, porque aunque tengan punta roma la tijera es tijera y corta igual.
Según ha pasado el tiempo a Pichón le gusta más ese momento. A penas dos veces se ha molestado, en una tenía hambre (estas cosas hay que hacerlas con el bebé de humor) y en otra estaba en esa fase de no querer que le agarrasen el brazo. Aun así, se las cortamos.
¿Tarea imposible?
Nosotros le decimos que le vamos a cortar las uñas, le cogemos la manito con delicadeza y se las cortamos. Ni más ni menos. Se queda extasiado mirando la operación, incluso las de los pies.
No deja de sorprenderme que tantísimas madres se quejen de lo mal que lo pasan cortando las uñas a su progenie, porque no sé si es que yo soy una suertuda o ellas un poco exageradas. Que no dudo que haya niños que parezcan poseídos cuando se las vas a cortar, pero como no me encontré con ninguno pues claro...
Ahora con 9 meses, hasta quiere jugar con el cortauñas, por supuesto no le dejamos, faltaría más, pero es algo que lo ve tan cotidiano que no le causa trauma o terror alguno.
Ahora que también os digo, la lima es misión imposible. Con que le queden cortas y ni se inmute de momento me conformo.
Y a vosotras...¿Os ha sido difícil cortarle las uñas a los peques? ¿Se dejaban o aprovechábais las siestas?
Cuando trabajaba hace años con los más bebés observaba que casi siempre traían uñas de Eduardo Manostijeras. Esas uñas que dejan marca, levantan pieles y , a veces, hacen sangre. Cuando se lo comentabas a la madre la película era siempre la misma: no se deja, es que llora, grita, se las tengo que cortar dormido...
Concretamente corté uñas a un niño, más de una vez, uno de esos niños que no se deja porque se retuerce y me dejó. Para asombro de su madre. ¿Sin rechistar eh?.
La primera vez que se las cortamos costó un poco. Fue a tijera, y si me estáis leyendo las embarazadas ya os digo que paséis de las tijeras que son un coñazo tremendo. Lo mejor un cortauñas infantil, no hay color. Mucho más rápido y menos peligroso, porque aunque tengan punta roma la tijera es tijera y corta igual.
Según ha pasado el tiempo a Pichón le gusta más ese momento. A penas dos veces se ha molestado, en una tenía hambre (estas cosas hay que hacerlas con el bebé de humor) y en otra estaba en esa fase de no querer que le agarrasen el brazo. Aun así, se las cortamos.
¿Tarea imposible?
Nosotros le decimos que le vamos a cortar las uñas, le cogemos la manito con delicadeza y se las cortamos. Ni más ni menos. Se queda extasiado mirando la operación, incluso las de los pies.
No deja de sorprenderme que tantísimas madres se quejen de lo mal que lo pasan cortando las uñas a su progenie, porque no sé si es que yo soy una suertuda o ellas un poco exageradas. Que no dudo que haya niños que parezcan poseídos cuando se las vas a cortar, pero como no me encontré con ninguno pues claro...
Ahora con 9 meses, hasta quiere jugar con el cortauñas, por supuesto no le dejamos, faltaría más, pero es algo que lo ve tan cotidiano que no le causa trauma o terror alguno.
Ahora que también os digo, la lima es misión imposible. Con que le queden cortas y ni se inmute de momento me conformo.
Y a vosotras...¿Os ha sido difícil cortarle las uñas a los peques? ¿Se dejaban o aprovechábais las siestas?
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Los 5 trastos de bebé que nunca compré.
Hace muuuucho tiempo os escribía sobre cachivaches de bebé curiosos y algunos, cuanto menos, exageradamente caros. Pero hoy no vengo con eso, no. Hoy vengo para deciros que cachivaches de bebé no utilicé. Sí, soy una de esas madres que no necesita la mitad de la trapallada que te intentan vender en una tienda de puericultura y que el resto de madres te hacen creer que necesitarás para sobre vivir. Que digo yo, no sé que hicieron las pobres de nuestras abuelas por aquella época.
1. La hamaca.
La hamaca, ese trasto del demonio que no quiero, no quise y ni querré. No me gustan, y no nos han hecho falta, aunque si se me permite la confesión, en casa de mis padres hay una y más de una vez pensé en traermela cuando Pichón ya no estaba cómodo en ninguna postura, por probar. Pero tras 8 meses ya os digo yo que se puede vivir sin ella perfectamente, que además luego es un trasto a guardar que no ocupa poco (ni son baratas).
| La hamaca que hay en casa de los abuelos. |
2. El vigilabebés / escuchabebés.
Ni con ni sin cámaras. Directamente a la aventura. Vale, hubo momentos en los que nos limitó un poco, no porque el bebé llorase (que no lloraba) sino porque nos daba el mal cuando nos íbamos de la habitación, con el escucha o el vigila no nos íbamos a quedar mejor. Nuestro piso es enorme y nos hubiese venido bien en muchas ocasiones pero es un trasto caro para lo que es y basta con estar un poco pendiente y no tener música a todo volumen, si llora lo oiréis.
3. La Babycook o similares.
Esto para mi ya es el colmo del gasto inútil. Oye, para quien le haga ilusión cocinar al vapor para un bebé que la mitad ni se lo va a tomar, me parece bien, pero yo no me gasto ciento y pico euros en un aparato de cocina para como mucho... ¿6 meses? En cuanto el bebé puede comer de lo mismo que los padres la BBC queda relegada al armario. Como mucho la puedes malvender por 40 o 50€. Aquí en esta casa se compra un cuenco de cocer al vapor como se ha hecho de toda la vida en casa de nuestros mayores y poco más. De hecho, prácticamente no cocinamos al vapor porque Pichón ya tiene libertad para comer lo que quiera, como quiera. Y si practicas BLW todavía es más absurdo comprarse algo así. Pero que oye... a quien le guste....
4. Minicuna o moisés.
A nosotros nos dieron un moisés de mimbre con su estructura de caña. De estos bajitos que te dan por la altura del colchón. No lo usamos hasta que el enano tuvo casi 4 meses, sí, justo ese momento en el que ya cabía muy justito. Teniendo la cuna en la habitación y siendo que aquí el pitufo nació en pleno invierno prácticamente no nos movíamos de la habitación porque era más facil calentar una sola estancia que toda la casa, básicamente. Pero cuando empezó a venir buen tiempo lo pusimos en el salón para poder irnos allí los tres a ver series y películas, o simplemente a pasar la tarde apalancados.
En cualquier caso, para la duración que va a tener yo no la compraría si no me lo hubiesen dado, me parece un gasto tonto que puedes solventar con el capazo del carro, por ejemplo.
5. Cuna específica de colecho.
Ya sabéis que ahora inventan de todo y nos crean necesidades para todo. Aquí en esta santa casa se convirtió mi cuna en cuna de colecho, tan rápido y fácil como quitar la barandilla movible y unir las patas de la cuna a las patas de la cama de matrimonio con unas bridas. Fin.
Yo me niego a pagar 300€ en una mini-cuna de colecho que te dura como máximo unos 6 meses, por que luego se les queda ridículamente pequeña.
Tras ocho meses de maternidad, no he necesitado nada de esto en casa y me he ahorrado un pastizal. ¡Eso que gano!
¿Qué cosas no llegaste a utilizar pensando que te harían falta? ¿Qué puedo añadir?
jueves, 11 de septiembre de 2014
Ellas Hablan MU: Nebi
Hoy os tengo que traer otra historia sobre Malformación Uterina. Otra historia que tiene un triste principio y espero y deseo un precioso final.
Nebi se dejó caer por aquí un día y poco después abrió su propio blog: Mi estrella tras la luna.
Ahora ella también cuenta su historia, como lo hice yo, ha buscado su propio camino en este sendero tortuoso de las malformaciones y ha empezado a encontrar luz.
Aquí os dejo con la entrevista.
Nebi se dejó caer por aquí un día y poco después abrió su propio blog: Mi estrella tras la luna.
Ahora ella también cuenta su historia, como lo hice yo, ha buscado su propio camino en este sendero tortuoso de las malformaciones y ha empezado a encontrar luz.
Aquí os dejo con la entrevista.
1. Nebi, tu
historia es tremendamente injustita, dura y demoledora. Si saber que has
perdido al hijo que llevabas dentro y parirlo muerto es un trago, parirlo
sabiendo que vive pero que no tiene posibilidades de sobrevivir tiene que ser
lo peor que le puede pasar a alguien en la vida.
En mes y medio se cumple un año de ello… ¿Cómo
lo afrontas ahora?.
martes, 9 de septiembre de 2014
La IHAN: Por una lactancia y un parto respetado.
Cuando me quedé embarazada hice por enterarme todo lo posible sobre las condiciones en las que daría a luz. Aquí, el único hospital público que atiende partos no tiene fama de buen hacer, aunque como en todo, siempre hay gente que sale muy contenta.
Para empezar fui preguntando a otras personas sobre sus experiencias en cuanto al parto: unas de hospitales privados y otras del público. Me encontré de todo, y la verdad, el único hospital con Unidad de Neonatos (la mejor de Galicia) estaba en el público de mi ciudad, y aunque una nunca va pensando en las desgracias es algo que debemos tener en cuenta, pues de haber elegido un privado y de haber tenido mi hijo un problema leve o grave hubiese tenido que ser trasladado al público y yo me hubiese tenido que quedar en el otro hospital, sin moverme porque fue cesárea finalmente.
Para documentarme en condiciones recurrí a foros donde se hablaba del parto y hospitales. Del mio no encontré casi nada y dos personas que fueron allí salieron contentas (o conformadas). Pero a mi no me valía. Yo no quería El Pack: oxitocina, epidural y episiotomía.
Para empezar fui preguntando a otras personas sobre sus experiencias en cuanto al parto: unas de hospitales privados y otras del público. Me encontré de todo, y la verdad, el único hospital con Unidad de Neonatos (la mejor de Galicia) estaba en el público de mi ciudad, y aunque una nunca va pensando en las desgracias es algo que debemos tener en cuenta, pues de haber elegido un privado y de haber tenido mi hijo un problema leve o grave hubiese tenido que ser trasladado al público y yo me hubiese tenido que quedar en el otro hospital, sin moverme porque fue cesárea finalmente.
Para documentarme en condiciones recurrí a foros donde se hablaba del parto y hospitales. Del mio no encontré casi nada y dos personas que fueron allí salieron contentas (o conformadas). Pero a mi no me valía. Yo no quería El Pack: oxitocina, epidural y episiotomía.
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